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Una carpa hace las veces de consultorio médico. Está ubicada en las afueras del hospital Delfina Torres de Concha, en el centro norte del cantón Esmeraldas. La falta de espacio en la casa de salud obligó a las autoridades a instalarla, junto al área de Emergencias.

Los pacientes, especialmente mujeres con niños en brazos, esperan su turno en una larga fila. En la carpa, un médico y una enfermera atienden a los niños y adultos que no lograron conseguir un turno para consulta externa. En esta carpa se atienden unas 200 personas a diario.

María Rodríguez tuvo que esperar 60 minutos para que su hija, de 23 años, fuera atendida el martes pasado. Llegó con vómito, fiebre y dolor de cabeza. En este hospital, de 06:30 a 08:30, se entregan 360 turnos para las diferentes especialidades. En busca de asistencia médica llegan unas 500 personas cada día. Tienen la opción de llamar al ‘call center’ para evitar hacer fila, pero los pacientes coinciden en que es imposible comunicarse. “Siempre está ocupado”, refiere Rodríguez.

Con la declaratoria de emergencia sanitaria, las autoridades ofrecieron mejorar el Delfina Torres, pero las obras están pendientes. Las más urgentes: la ampliación del área de consulta externa; de la unidad de neonatología, emergencia y mejoramiento de los dos quirófanos.

Esas obras debieron hacerse con el dinero de la emergencia, pero en el hospital se dijo que aún no se han contratado los trabajos y que el Ministerio de Salud es el encargado de hacerlo.

El 31 de enero, esta Cartera dio USD 3,8 millones a ese hospital para medicinas, equipos e infraestructura. Pero el dinero fue retirado de las cuentas del hospital, por orden del Ministerio. Se argumentó que desde el hospital no se dieron las directrices para el manejo y ejecución de los fondos y, según las políticas del Ministerio de Finanzas, las asignaciones que no se invierten oportunamente pueden ser retiradas.

Según la gerenta del Delfina Torres, Ivys Yépez, la medida se adoptó en el marco de una “consolidación de todo el dinero para una mejor provisión de las necesidades”. En Esmeraldas, agregó, ya se han invertido USD 1,2 millones en medicamentos.

Pero los pacientes no sienten que exista inversión. Rodríguez asegura que tuvo que comprar la receta del médico, para curar la infección de su hija. “Gasté USD 10, porque en las farmacias siempre que vamos nos dicen que ya se acabaron las medicinas”. Nada ha cambiado, agrega. Antonio Medina, médico clínico, coincide. “Los médicos recetamos, pero en la farmacia no hay las medicinas, ¿para qué ha servido la emergencia?”. El director médico del hospital, David Quiñónez, dice que se han hecho los requerimientos al Ministerio, pero desconoce cuándo se cumplirá con todos los pendientes. Considera que la inversión en esas obras pasa expresamente por lo administrativo y que se debe pedir cuentas.

Yépez reconoce que las mejoras no son evidentes, pero que es parte del proceso que impulsa el Ministerio, pues “el hospital recién se está interviniendo”. Destaca que sí se ha logrado rehabilitar la morgue, el área administrativa y la sala de quemados (cambio de techos). Los trabajos de esas áreas están terminados. Se invirtieron cerca de USD 120 000.

Otros trabajos

El hospital de Esmeraldas tiene una capacidad de 120 camas, pero se ha adecuado para 150 durante la emergencia.

La unidad de Neonatología tiene 18 cunas, con la ampliación se aspira tener 34. Siete camas hay en la unidad de quemados y 3 en la unidad de terapia intensiva.

Aunque se ha hecho la remodelación de la unidad de quemados, todavía falta colocar una tina que está en la bodega y que está valorada en USD 70 000. Para ello es necesario otros 30 000.

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