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Cuando Norma Alcívar notó un hundimiento en el pecho de su hijo lo atribuyó al esfuerzo que había hecho durante el embarazo.

Ella tenía una tienda en Guayaquil y había levantado sacos de papas hasta bien avanzada la gestación. Pensó entonces que era algo sin importancia y que desaparecería cuando el niño creciera. Pero ella se equivocó.

El hijo de esta guayaquileña, Cristian Méndez, de 9 años, tuvo que ser operado para corregir su malformación torácica.

El hundimiento en el pecho que este niño presentó desde que era un bebé se llama pectus excavatum y genera complicaciones conforme se desarrolla, porque comprime el corazón.

“Cuando me río o lloro tengo dificultad para respirar”, dijo Cristian poco antes de la cirugía que se realizó el pasado 24 de marzo, en el Hospital de los Valles. En total 10 pacientes se operaron ese día, en el marco de una jornada quirúrgica pensada para socializar la técnica de Nuss (por el nombre del cirujano que desarrolló este procedimiento en 1997).

El cirujano pediátrico Michelle Ugazzi, que estuvo a cargo de esta iniciativa, explica que esta técnica es mínimamente invasiva y consiste en hacer incisiones laterales pequeñas (de unos 2 cm) para meter una barra de acero que pasará por delante del corazón y levantará el esternón para corregir el hundimiento del pecho.

Previo a esto se hace la medición del pecho para modelar la barra que será utilizada.

Los cirujanos, además, introducen un toracoscopio, que es un tubo guía con una luz y un lente para observar dentro de la cavidad y no rozar el corazón.

Durante esta jornada también se corrigió el pectus carinatum, una malformación del tórax conocida como pecho de paloma para la cual se utiliza la técnica de Nuss a la inversa o de Abramson (por el nombre del cirujano que innovó la corrección del pectus carinatum en 2008).

Otro paciente intervenido, Steven Muñiz, de 13 años, tenía esta condición más el hundimiento.

Vilma Quimi, su madre, notó el problema cuando su hijo cumplió los dos años, pero los médicos le dijeron que era normal y solo le aconsejaron darle masajes y presionar la protuberancia del pecho hasta que se asentara.

“Me siento incómodo y me gustaría quitarme la camiseta cuando juego fútbol, pero tengo miedo de las burlas”, dijo este adolescente antes de la cirugía que le cambiaría la vida.

La incidencia de estas malformaciones es de uno en mil niños y son de origen congénito.

La técnica de Abramson, al igual que la de Nuss, es mínimamente invasiva, pero la barra se coloca sobre las costillas, solamente por debajo de la piel y el músculo, y se usan dos estabilizadores adheridos a las costillas para sujetar la barra y lograr que haya presión en el esternón.

Ambas intervenciones duran un promedio de dos horas y el cuidado postoperatorio lleva entre 4 y 5 días. Los resultados son inmediatos y la única recomendación es no hacer movimientos bruscos para evitar el desplazamiento de la barra correctora.

Este dispositivo de acero, sin embargo, no es permanente y se recomienda su remoción dos o tres años después la cirugía.

Estas cirugías han dejado atrás procedimientos invasivos en los cuales se retiraban costillas, se hacían cortes similares a los que se hacen en las cirugías de corazón y se necesitaban más de 10 días de hospitalización.

Los 10 pacientes operados en el Hospital de los Valles fueron seleccionados en hospitales públicos de Quito, Guayaquil y Cuenca, pero permanecieron en el Hospital Baca Ortiz, antes y después de la cirugía. Esta casa de salud se hizo cargo de los cuidados postoperatorios.

Los padres de estos niños y adolescentes se ahorraron de pagar más de USD 6 000, que vale esta intervención en unidades privadas. Solamente la barras cuestan, en promedio, USD 1 500 y cada estabilizador, USD 300.

Ugazzi comenta que todavía hay barras en el stock del Hospital Baca Ortiz y que se harán cirugías según la demanda. Apenas tres días después de la cirugía, Cristian y Steven se sentaban en las camas del piso de cirugía del pediátrico y mostraban sin complejos sus torsos descubiertos. Ambos bromeaban diciendo que ahora tienen pechos de acero. También hay un tratamiento que deja al corrector por fuera del cuerpo. Esta técnica también es útil para corregir el pectus carinatum sobre todo en niños. Debido a que la protuberancia y los músculos del pecho son más sensibles.

Más detalles

En la jornada  quirúrgica participaron dos cirujanos chilenos que hacen demostraciones de la técnica de Nuss en   el mundo.

La incidencia  de estas malformaciones es de uno en mil niños y es de origen congénito.

Los alumnos  fueron ocho cirujanos pediátricos y  11  alumnos del posgrado de cirugía de la Universidad Internacional.

Se usa la técnica de Nuss  para corregir el pectus excavatum y para arreglar el pectus carinatum se hace este procedimiento a la inversa.

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