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Anahí sueña con ser princesa. Por eso no se despega de la corona de plástico que le regalaron. Un gorro de lana oculta su rala cabellera, que cae poco a poco por las quimioterapias. A ella no le importa y coloca con delicadeza la corona sobre el gorro.

El rosado es el color favorito de esta niña de 8 años. Lo lleva en el vestido que oculta sus piernas. “Tenía un tumor maligno. Le amputaron la pierna izquierda”, cuenta Pilar Argüello, su madre.

Cada año 175 000 niños en el mundo son diagnosticados con cáncer, según la Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica. Se calcula que 90 000 mueren, pese a que el 70% de los afectados puede curarse si el diagnóstico y el tratamiento son a tiempo.

Como Anahí, decenas de niños que acuden al hospital de Solca en Guayaquil luchan por superar la enfermedad. Este hospital cada año detecta 120 casos nuevos. Y al mes atiende 400 consultas.

Según reportes de Solca, el 20% de la población infantil del país es propensa al cáncer. Así lo detalla el oncopediatra Juan Ramírez Pico. “La leucemia es la más común, luego siguen los tumores del sistema nervioso y los linfomas”.

Dereck tiene 5 años. A él le encontraron un tumor en el hígado. Lo operaron y pasó por quimioterapias. Pero las células cancerígenas llegaron a sus pulmones. Eso no borra su sonrisa. “Es muy alegre, ese es el mejor tratamiento”, dice su mamá, Denisse Reyes.

El diagnóstico a tiempo es vital. Doris Calle, jefa de Oncología del hospital Francisco de Ycaza, da algunas pautas a los padres. “Si hay fiebre alta por más de dos semanas, sangrado con facilidad, dolor intenso de huesos y articulaciones hay que buscar ayuda”.

El 2011 este pediátrico reportó 35 nuevos casos de tumoraciones (en cerebro, riñón, hígado y ganglios). Y atendieron 1 300 consultas por sospecha de cáncer.

La sala de Oncología del Francisco de Ycaza tiene seis camas para tratamientos ambulatorios. Pero hay un plan para aumentar su capacidad a 20 camas.

Ayer en la mañana, Karen, de 5 años, jugaba con fichas de dominó. Así se distraía mientras una enfermera le colocaba un suero para su sexta quimioterapia.

La niña tiene un tumor entre el corazón y los pulmones. Antes de operarla tratan de reducirlo para no afectar sus órganos. “Es fuerte. Otros niños decaen, ella no”, dice Carmen Véliz, su mamá.

Ayer se recordó el Día Internacional del Cáncer Infantil. En Solca se festejó con el cierre de la campaña Guerreros por la Vida, una iniciativa que buscó adecuar un laboratorio de pruebas de histocompatibilidad, examen previo a un trasplante de médula ósea.

Juan Tanca Campozano, presidente del Consejo Directivo de Solca, indica que llegaron a USD 200 000. Y el Municipio de Guayaquil donó USD 30 000, de fondos de la Teletón, para reactivos.

Juan Carlos Cabezas, jefe de Laboratorio Químico y Diagnóstico Molecular de Solca, explica que el equipo facilitará el tratamiento para niños con leucemia. “Antes había que mandar las muestras a otros laboratorios y esperar semanas o meses. Y los costos eran muy elevados, de hasta USD 2 000”.

Anahí es uno de los guerreros. Ayer le dieron una medalla por su lucha diaria. Muchos de los niños que inauguraron la campaña el año pasado participaron ayer en un homenaje especial. Pero Christian Escobar, quien fue la imagen de la iniciativa, no llegó. Falleció el viernes, pero dejó su ejemplo a sus amigos de batalla.

Para tomar  en cuenta

Los dolores de  cabeza  y el vómito por las mañana, por más de dos semanas,  pueden ser  signos  de   cáncer. La pérdida de peso y la fatiga son otros síntomas.

Hay signos  neurológicos  como alteraciones en la marcha, pérdida del equilibrio y   alteraciones   del habla.  

440 niños   son diagnosticados con cáncer y   250 mueren a diario   por falta de un diagnóstico y un tratamiento  oportuno.

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