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Por los dolores de cabeza y las náuseas que padecía José Patricio Muñoz, su madre intuyó que necesitaba un neurólogo.

Pero este especialista no encontró nada a nivel de la cabeza. Lo único inusual que detectó fue que el adolescente tenía las enzimas hepáticas muy altas.

El diagnóstico de hígado graso llegó después de peregrinar por centros de diagnóstico, un sinnúmero de exámenes, ecografías doppler y tres biopsias. José Patricio ahora es paciente del Hospital Baca Ortiz y cada día toma siete pastillas y hace una hora de caminata para reducir la grasa que tiene acumulada en el hígado.

Además sigue la dieta estricta que le prepara su madre, basada en frutas, cereales, leche descremada y carnes al vapor. Gonzalo Sandoval, gastroenterólogo del Hospital Baca Ortiz, dice que el hígado graso no alcohólico se ve más en adolescentes porque están más cerca de las comidas grasosas y limitan la actividad física por el uso de videojuegos y consolas. No se conoce la incidencia de esta patología en Ecuador, pero a nivel internacional se estima que el 10% de niños y adolescentes pueden presentar este problema, conocido también como esteatohepatitis no alcohólica.

Sandoval explica que hay dos tipos de hígados grasos, uno que se presenta con inflamación y mayor destrucción de las células hepáticas y otra que es casi asintomática, y que se descubre por casualidad.

Desórdenes metabólicos como la diabetes y la obesidad son factores de riesgo y contribuyen a depositar más grasa en el hígado. Y aunque la diabetes en niños es poco frecuente, la obesidad infantil tiene alta incidencia en Ecuador: se habla de que un 17% de niños y adolescentes viven con sobrepeso en el país.

En el Hospital Baca Ortiz, desde 2009, se realizan cirugías bariátricas (o manga gástrica) para resolver problemas de obesidad extrema en niños. Paúl Astudillo, cirujano pediátrico, explica que esta operación, en la que se reduce el estómago y se retira la sustancia que provoca el apetito, evita la degeneración del hígado, que puede derivar en cirrosis e incluso en cáncer.

Esta intervención, sin embargo, no es recomendada para niños en crecimiento, pero en el hospital de niños de Quito se manejan ciertos parámetros como que el paciente tenga 13 años, es decir, que haya terminado su etapa de crecimiento, y que la familia y el paciente estén convencidos de que quieren cambiar sus hábitos alimenticios.

Sandoval no recomienda la cirugía para resolver el problema del hígado graso, y explica que si se produce una pérdida brusca de peso, la grasa se deposita en el hígado igualmente.

El único tratamiento efectivo, según Sandoval, es dar a los niños una dieta baja en grasas e hidratos de carbono y controlar el peso. Además, se pueden solucionar problemas asociados como bajar los triglicéridos con los medicamentos que existen en el mercado.

Como el diagnóstico del hígado graso es casual, los especialistas recomiendan que los padres estén alertas a señales como el sobrepeso central, esto es el aumento del diámetro de la cintura.

Además se debe tomar en cuenta los antecedentes familiares de obesidad, diabetes, triglicéridos y colesterol altos. Los padres de José Patricio también tienen sobrepeso y su hijo siguió sus malos hábitos. Cuando empezó el tratamiento en el Hospital Baca Ortiz tenía 12 años y pesaba más de 60 kilos. Ahora, tres años más tarde, pesa 52 kilos y ha aumentado su talla hasta los 1,8 metros.

Los especialistas recomiendan consumir cinco comidas diarias. Entre las comidas se puede tomar: yogur descremado, frutas, verduras, barritas de cereal dietéticas, queso de pasta firme dietético y gelatina dietética.

El menú de un día

Desayuno:  Una taza de infusión con leche descremada, una tostada de pan integral con una cucharada de mermelada dietética y dos rodajas de melón.

Almuerzo:  Una taza de caldo de sopa casera dietética con 1 cucharadita de levadura de cerveza, una pechuga a la parrilla con una porción de puré de zanahorias y una fruta.

Cena:  Una taza de caldo de sopa casera dietética con una cucharadita de levadura de cerveza, un plato grande de ensalada de lechuga, tomate, rúcula y clara de huevo picada, y una taza de ensaladas de frutas.

La recomendación  es evitar las grasas y la vida sedentaria.

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