Tiempo de lectura: 6' 26'' No. de palabras: 1022

La confirmación de un embarazo genera muchísima alegría y satisfacción en las mujeres, aunque también algo de incertidumbre por los cambios que implican la llegada de un hijo.

Sin embargo, las futuras madres son capaces de sobreponerse a las dudas y temores que le producen su estado, y pueden seguir con su gestación en forma normal hasta que llega el día del parto y finalmente pueden conocer a su hijo o hija.

Eso es lo que les ocurre a la mayoría de las mujeres, pero también hay otras a las que la idea de estar embarazadas y de dar a luz les provoca verdadero terror, a pesar de que su máximo deseo sea convertirse en madres. Se trata de una condición denominada tocofobia y que afecta a una de cada seis mujeres, según un informe dado a conocer a comienzos de noviembre en la conferencia anual del Colegio de Matronas de Gran Bretaña.

En la oportunidad, la formadora de matronas Zara Chamberlain hizo un llamado a los profesionales de la salud a estar más atentos a esta fobia y recomendó a los hospitales contar con expertos que apoyen a las mujeres durante su gestación.

"Estoy asombrada por la cantidad de mujeres (matronas) que no han escuchado hablar de la tocofobia. Si no se sabe sobre ella, no se puede ayudar", dijo.

Según los especialistas, esta extraña condición tiene dos variantes. La tocofobia primaria afecta a las mujeres que no tienen niños, y que le tienen un miedo mórbido al embarazo o nacimiento, por lo que es difícil que alguna vez se conviertan naturalmente en madres.

La otra es la tocofobia secundaria, la cual se presenta en mujeres que han experimentado un embarazo o parto traumático, que las ha dejado emocionalmente marcadas.

Independiente del tipo de tocofobia de que se trate, quienes la sufren toman diferentes medidas para evitar el embarazo, como por ejemplo utilizar simultáneamente múltiples métodos anticonceptivos. Pero también hay casos extremos, en los que las mujeres inducen abortos involuntarios, buscan la esterilización o interrumpen conscientemente su gestación.

Una experiencia traumática

Esto último es lo que le ocurrió a Charlotte Arnold, una británica de 24 años que se animó a dar a conocer su historia con el objetivo de ayudar a las personas a entender por lo que pasan las mujeres que tienen tocofobia.

Hace cinco años, cuando vivía en Chipre junto a su pareja, la mujer supo que estaba embarazada. Estaba encantada con la noticia, ya que siempre había soñado con convertirse en madre, y la gestación se desarrolló con normalidad hasta la semana 34, cuando Charlotte se percató de que su bebé, un niño al que llamarían George, no se movía.

La pareja llamó a su médico tratante y se fueron al hospital, convencidos de que su hijo nacería antes de tiempo. "En ningún momento consideré que algo estaba seriamente mal", contó al Mail Online.

Sin embargo, mediante una ecografía, se confirmó lo peor: George había muerto en su vientre probablemente asfixiado, debido a que -sin saberlo- Charlotte sufría de preeclampsia.

"Estaba horrorizada", describió, más aún cuando el médico le dijo que tendría que dar a luz a su hijo muerto. "Podía escuchar a mi pareja diciendo que yo no estaba en condiciones y que necesitaría una cesárea", agregó.

La pareja tuvo que esperar seis horas por un pabellón, mientras a su alrededor todo lo que veían eran mujeres embarazadas, algunas que incluso estaban en trabajo de parto.

Tras la intervención, Charlotte pidió ver a su hijo muerto. Los empleados del hospital se lo llevaron, pero no le permitieron sostenerlo. "Sólo acaricié su mejilla y sostuve su pequeña mano", relató.

Pero la pesadilla vivida por la mujer y su pareja no terminó ahí, ya que debían enterrar a su hijo. Sin embargo, al llegar al cementerio se dieron cuenta de que la tumba no estaba preparada y el propio padre del niño tuvo que cavarla con una pica.

Una semana después de la traumática experiencia, Charlotte y su pareja regresaron a Gran Bretaña para estar con la familia y los amigos. Sin embargo, recuerdos y pesadillas la perseguían, por lo que decidió buscar ayuda.

La mujer aún quería convertirse en madre e incluso pensaba que quizás otro niño la ayudaría a aliviar su dolor. De manera que un año después quedó embarazada y fue ahí cuando se dio cuenta de que sufría de tocofobia.

"Quería un bebé, pero todo lo que sentía era terror (…) Estaba sufriendo de ataques de pánico y ansiedad constante. Temía que lo mismo ocurriera otra vez", reveló. El miedo aumentó aún más cuando los médicos le dijeron que la preeclampsia podría presentarse de nuevo. "Supe que no podía seguir adelante con el embarazo", añadió.

Aunque se consideraba una persona contraria al aborto, Charlotte comenzó a sentir que ésa era su única alternativa para escapar del terror que sentía. Finalmente reservó una hora para interrumpir su embarazo a las ocho semanas de gestación.

"Sé que muchas personas no entenderán. Estaba desesperada por ser madre pero estaba simplemente demasiado asustada para continuar con el embarazo", explicó la mujer, quien reconoció que realizarse el aborto fue una de las decisiones más difíciles de su vida.

Hoy, tres años después y tras haber recibido asesoría por su fobia, la mujer admite que junto a su pareja han considerado intentar de nuevo convertirse en padres.

"Algunos días pienso que puede ser posible. Otros días me imagino de nuevo abandonando el hospital sin un bebé y me deja aterrada", señaló. "Deseo superar esta fobia con todo mi corazón y sé que lo haré. La única pregunta es cuándo", concluyó.

Califique
2
( votos)