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El Ministerio de Salud destinó USD 6,7 millones para adquirir un software hospitalario e infraestructura informática. Esta inversión, que forma parte de la declaratoria de emergencia, permitirá que los procedimientos médicos, administrativos y financieros se manejen de forma digital.

Para lograr esto hay que instalar en las unidades de salud terminales informáticas, que estarán conectadas a servidores conocidos como ‘smart bunkers’.

La Cartera de Salud adjudicó este contrato al Grupo Cesa de Ecuador, en marzo pasado, pero hasta ahora solo se avanzó en los hospitales Verdi Cevallos, de Portoviejo; José María Velasco Ibarra, del Tena; Francisco Icaza Bustamante, de Guayaquil, y el de Macas, según Juan Carlos Pólit, gerente de la empresa.

El Ministerio, por su parte, informó que el software ya se instaló en el Abel Gilbert. En este se adelantó, tras el llamado de atención del Presidente (ver nota adjunta).

Pero en los hospitales de Quito no hay avances por la falta de espacio físico para los ‘smart bunkers’ (miden 2,8 m de altura, 1 m de ancho y 1,8 m de profundidad) y otras adecuaciones que deben correr por cuenta del Ministerio, como el cableado interno y las redes de área local, dijo Pólit.

En el Eugenio Espejo solo se hizo un pilotaje y se instalaron 220 estaciones informáticas en consulta externa y emergencia.

El compromiso de CESA es instalar 1 200 estaciones similares en los hospitales, pero no es suficiente. El Eugenio Espejo, por ejemplo, tiene más de 500 máquinas PC que tendrían que modificarse para pasar al sistema moderno de procesamiento.

Esta inversión debe ir por cuenta de cada hospital. Cesa tiene previsto entregar todo hasta el 8 de octubre, luego el contrato establece tres meses de garantía técnica y a partir de enero el sistema empieza a operar. Los técnicos acompañarán el proceso de aplicación el primer año, tiempo en el que se espera capacitar a los operadores en cada unidad.

El mayor cambio de cara a los usuarios es la historia clínica electrónica. Pero las miles de fichas médicas que reposan en los hospitales no aparecerán automáticamente en los computadores.

“La digitalización de historias no es parte de nuestra obligación”, enfatizó Pólit y explicó que esto es poco operativo porque hay que validar datos para evitar errores médicos y hacer un esfuerzo para entender la letra de quienes recibieron la información.

Solo en el Eugenio Espejo hay que digitalizar 461 421 historias, que reposan en tres habitaciones subterráneas. Hay fichas desde 1998 y las de años anteriores desaparecieron en el incendio del antiguo hospital, en el 2004.

Fausto Albán, coordinador del servicio de estadística del Eugenio Espejo, dice que están preparados para tener las historias virtuales, pero sobre las miles que están en papel dice que puede darse el caso de que los médicos residentes o los internos rotativos digitalicen la información física.

Cesa sugirió que el ingreso de datos al sistema se haga bajo pedido expreso del usuario, pero nada está definido. El Ministerio tiene que estrenar este sistema en los hospitales grandes y su siguiente desafío será extender esto al resto de las unidades médicas.

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