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Más de 600 funcionarios de la planta central del Ministerio de Salud ayer marcaron su hora de ingreso como todos los días. Las ausencias notables fueron las de los asesores del ex ministro, David Chiriboga, que se movían en la sexta planta del edificio asentado en la avenida República del Salvador, donde estaba el despacho de su jefe.

Tampoco estuvieron los consultores de la empresa Gens Sapiens, que entraron por la emergencia sanitaria, decretada en enero del 2011, cobraron USD 1,4 millones, y se quedaron en el décimo piso extendiendo su labor de consultoría. Todos ellos vaciaron sus escritorios la tarde de ayer.

Pero así como hubo bajas, ayer también se evidenció reincorporaciones de personal. Al décimo piso volvieron los nueve empleados del Proyecto Mi Hospital, que se habían marchado el miércoles pasado por no tener el apoyo necesario del Ministro saliente.

Ellos volvieron para seguir con la mejora de la infraestructura hospitalaria. Entre sus pendientes está finiquitar la compra de clínicas privadas para ampliar la red pública de salud y la entrega de las 90 ambulancias que se compraron en México y Brasil.

El equipo de Mi Hospital ahora está liderado por José Vaca, que llegó al Ministerio el 17 de noviembre pasado, en reemplazo del economista José Oviedo, que pertenece al Servicio de Rentas Internas (SRI) y estaba en comisión de servicios en esta Cartera .

Este último funcionario estuvo a cargo de otras adquisiciones que se hicieron durante la emergencia sanitaria como la compra de dos hospitales móviles por más de USD 35 millones.

Un representante del Instituto de Contratación de Obras (ICO) se reunió ayer con la gente de Mi Hospital. Esta entidad estatal, que nació el 2011, se encargará de ejecutar las obras de infraestructura sanitaria que se desarrollen. Y con esto se dejará de lado la adjudicación de contratos a personas naturales o firmas privadas.

Cualquier persona que era consultada ayer en el Ministerio decía que “no hay voceros oficiales” y se negaba a hablar. Algunos pronunciamientos se pudieron ver en las redes sociales. Juan Moreira, subsecretario de Vigilancia de la Salud Pública, dijo en su cuenta de Twitter que “fue todo un honor trabajar con Chiriboga en el Ministerio de Salud” y se refirió a él como “el mejor Ministro de Salud en la historia del Ecuador”.

Carina Vance, que se había desempeñado como subsecretaria de Planificación y que asumió el jueves el encargo de la Cartera de Estado, se reunió ayer por la mañana con Doris Soliz, ministra coordinadora de Desarrollo Social, pero nada trascendió de este encuentro.

Queja por falta de fármacos

En medio de esta incertidumbre, un grupo de familiares de pacientes con fibrosis quística acudió al Ministerio para reclamar por el desabastecimiento de medicinas. Venían desde Cuenca y viajaron toda la noche para llegar a una cita con la persona responsable del programa de fibrosis quística. No tenían el nombre porque durante años habían tratado con Eduardo Zea, uno de los salubristas que fue destituido.

“Hace cinco meses que no tenemos Pulmozyme, que es básico para que los pacientes puedan eliminar la secreción del pulmón”, dijo Carmen de Trujillo, presidenta de la Fundación de Fibrosis Quística de Azuay al llegar al Ministerio. En el grupo había un paciente de 14 años, Jefferson Vizhco, que contó que usa solución salina para descongestionar sus pulmones, pero que no es lo mismo. “Ustedes respiran sin pensar y nosotros pensamos para respirar”, dijo el adolescente visiblemente agitado.

Olga Peña, encargada de las enfermedades catastróficas, recibió a tres personas del grupo y les prometió que la próxima semana se realizará la compra y pidió perdón por los inconvenientes que genera el proceso de transición.

El retraso de la compra, sin embargo, no tiene explicación para el ex coordinador del programa, Eduardo Zea. Él ha velado por los pacientes de fibrosis quística desde el 2006. En el último año se ocupó de hacer los pedidos de medicamentos, pese a que fue enviado al Hospital Eugenio Espejo para apoyar la gestión. “Nunca dejé de lado el programa”, explicó y añadió que anunció el desabastecimiento en septiembre, cuando entregó formalmente el programa a Roberto Proaño y a Olga Peña, en su despacho del Eugenio Espejo. Luego no supo más porque fue despedido en octubre.

En la larga lista de personas que se desvincularon del Ministerio de Salud también consta Nicolás Jara, que fue viceministro hasta la segunda quincena de diciembre.

Nadie explicó su salida y simplemente empezó a aparecer en los boletines de prensa el nombre Fátima Franco, como la nueva viceministra. Esta funcionaria se había desempeñado como subsecretaria del Litoral.


Puntos de vista

Édgar Godoy Consultor  

‘El ministro debe  ser un salubrista, investigador’  

El ministro debe ser un funcionario que conozca la realidad del área de salud del país. Debe tener experiencia no solamente como médico sino también como salubrista,  como investigador y  sociólogo.Que cuente con una especialización en salud pública y sea ético.Que esté comprometido con el sistema biomédico y con la prevención de enfermedades. Es decir con la atención primaria de salud.Esta evita que las enfermedades se desarrollen y los hospitales se abarroten. Un hombre sensible.

Rodrigo Contero Consultor

‘Debe administrar  a  través de un plan anual’


Debe conocer los centros hospitalarios a escala  nacional. Debe  administrar los recursos atendiendo las demandas de los pacientes, pues estos son los que siempre tienen la razón, son  los que reciben el servicio.  Debe pedir a todas las instituciones que elaboren un plan operativo anual y   distribuir de forma adecuada los recursos y ,de esta forma, atender  las fallas de infraestructura en  cada unidad médica . Y proveer  equipos y especialistas a escala nacional.

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