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El Hospital Abel Gilbert Pontón, en Guayaquil, no solo es el despacho del ministro de Salud, David Chiriboga. Ayer los ministros de Relaciones Laborales, Richard Espinosa, y de Desarrollo Social, Jeannette Sánchez, se reunieron en el sitio para aportar soluciones a la crisis que aqueja a esta casa de salud.

Su visita se da justo una semana después de que el presidente Rafael Correa hiciera una visita sorpresa, que desató un intenso operativo para mejorar la atención.

Pero las quejas persisten. Hace tres días, Lisette Hidrovo ingresó a la sala de contingencia, en donde tres médicos generales atienden a unos 30 pacientes. La joven de 19 años tiene un tumor en el cerebro. Su madre, Regina Campo, dice que hasta ahora no ha sido atendida por un neurólogo. “El especialista debe decir si la operan o si le dan algún tratamiento, pero hasta ahora no llega”.

Marlene Freire llegó a las 06:00. Su madre Blanca Rosales, de 84 años, padece cirrosis y buscaba una cita con el gastroenterólogo en el hospital móvil que llegó para aliviar la demanda del Abel Gilbert. Pero su historia clínica se perdió. A las 13:30, cuando encontraron la carpeta, los médicos ya no estaban atendiendo. “Aquí no hay médicos especialistas, están haciendo perder el tiempo a la gente”.

El ministro Espinosa explicó que para ampliar la atención, desde hoy los médicos del Abel Gilbert ya no trabajarán cuatro sino ocho horas. En tanto que las enfermeras y psicólogos laborarán seis horas diarias. “Prácticamente trabajaban medio tiempo”.

No obstante, los doctores se quejan por los bajos sueldos. Según datos de la Asociación de Médicos del hospital Guayaquil, un residente gana en promedio USD 6 00 y un especialista alcanza los USD 1 500 al mes.

Espinosa asegura que el aumento de horas también implica un aumento salarial de hasta USD 2 500, según cada categoría. En tanto que el Ministro de Salud recalcó que todo el personal del hospital es evaluado. Un diagnóstico preliminar del área de Recursos Humanos determinó que hay un déficit de profesionales en ciertas áreas y un exceso en otras. Y que varios registran una baja productividad.

Por ahora se destinó USD 7 millones para la reestructuración del hospital. Chiriboga afirma que “no solo se están cambiando paredes”, esto en relación a los trabajos de remodelación que se realizan en consulta externa y emergencia, donde los pacientes esperan atención en medio del polvo y el ruido. Sino que también planifican contratar más personal, un nuevo sistema de ‘call center’ para las citas y adquirir nuevo equipamiento.

Pero en las ventanillas de atención, los usuarios sienten que el cambio avanza lento. La mañana de ayer, Ángela Preciado salió enojada tras esperar casi una hora en el área de Imagenología.

Su padre, Alfredo Preciado, deber ser operado de la próstata de emergencia, como lo señala la orden de un urólogo del hospital. Antes de ir a quirófano debe realizarse una ecografía, un electrocardiograma y exámenes de laboratorio. Pero lo citaron para el 16 de enero del 2012. “No podemos esperar hasta el otro año. Si es algo de urgencia se puede morir”, contó la mujer.

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