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Un grupo de médicos y personal administrativo del Hospital Abel Gilbert Pontón, del Suburbio de Guayaquil, recibió la mañana de ayer acciones de personal. Allí se les notificaba del cese en sus trabajos.

Funcionarios de los ministerios de Salud y de Relaciones Laborales llegaron aproximadamente a las 09:00 al hospital público.

Los funcionarios arribaron junto con policías protegidos con chalecos antibalas y provistos de bombas lacrimógenas. Muchos empleados y galenos dijeron sentirse sorprendidos por la incursión de los uniformados. En ese momento, los médicos ya atendían a los pacientes.

“Se nos ha sacado como a vulgares delincuentes. Llegaron a nuestras áreas de trabajo y desconectaron las computadoras. Los pacientes que eran atendidos se quedaron esperando”, dijo molesto el cirujano Cristian Torres.

Según el médico, otros 400 empleados del Abel Gilbert, entre médicos y servidores administrativos, recibieron la acción de personal ayer. Sin embargo, hasta la tarde ningún directivo confirmó sobre el número exacto de notificaciones entregadas.

“Es un atropello, un despido intempestivo, una violación a nuestros derechos laborales”, mencionó Torres, quien dijo laborar allí por más de 20 años.

En los pasillos, las quejas se multiplicaban entre los pacientes. “No sé lo que pasa, estaba esperando en la sala de espera, y de repente nos dicen que los especialistas no están atendiendo”, manifestó Mercedes Heredia, una paciente de Ginecología.

Las acciones de personal tenían la fecha del 27 de octubre. En el documento se explicaba que se trataba de un cese de las funciones por compra de renuncia con indemnización.

Durante una reunión a principios de septiembre, los ministros de Salud y de Relaciones Laborales, David Chiriboga y Richard Espinosa, respectivamente, se refirieron a que habrían despidos luego de un seguimiento previo al rendimiento del personal. El personal fue capacitado entre el 12 y el 23 de septiembre.

Según el Ministerio de Salud, hasta septiembre laboraban en el Abel Gilbert Pontón unos 1 037 médicos, entre residentes y personal de emergencia.

“Esto lo tomo como un despido, porque nadie nos dijo nada de esto con anterioridad”, se quejó el cirujano Gonzalo Bermúdez, jefe del Departamento de Cirugía. Según el galeno, allí se programa un promedio de 40 cirugías diarias. “Le he dado más de 30 años al hospital”, manifestó .

Otros, en cambio, recibieron con agrado las acciones de personal. Gioconda Muñoz, secretaria del área de Laboratorio Central, dijo estar conforme. “Yo voy a cumplir aquí 29 años, por eso presenté la renuncia voluntaria”.

La empleada administrativa afirmó que le ofrecieron como indemnización unos USD 1 300, por cada año de trabajo.

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