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Las bodegas del hospital Abel Gilbert Pontón están llenas con cartones cargados con medicamentos. Las perchas de la farmacia están copadas con cajas, sueros y frascos de remedios. Incluso en los parqueaderos hay contenedores con medicinas.

Pero en las ventanillas de entrega se escucha “no hay este medicamento, regrese mañana para ver si ya llegó”. Esa fue la respuesta que recibió ayer Ana Pilar Quinde. Su hijo José Luis Quispe sufre parálisis cerebral y necesita 60 tabletas de gabapentina de 300 miligramos, un medicamento para prevenir convulsiones. Pero una vez más no las encontró.

“Tengo días pidiendo y me dicen que no hay. Afuera cada caja cuesta USD 35. Lo que me extraña es que cuando vino el gobernador (Roberto) Cuero, sacaron las pastillas y me las dieron, pero solo una caja”, dijo Quinde.

Con la emergencia decretada en este hospital del Suburbio guayaquileño, el ministro de Salud, David Chiriboga, aseguró que como parte de su reestructuración se comprarán más medicinas. Pese a ello, las quejas que recibió el presidente Rafael Correa por la falta de remedios se siguen repitiendo nueve días después de que iniciara el operativo de intervención de esta casa de salud.

Frente a la farmacia del área de emergencia, Glenda Miño esperó con cinco recetas en sus manos. Su padre, Segundo Miño, tiene un tumor en el esófago y necesita que le coloquen una vía central para poder alimentarlo y suministrarle las medicinas.

El médico que lo atiende en el tercer piso del hospital pidió un catéter marca Certofix. Pero en farmacia no hay. “Aquí no hay todo. Hasta ahora hemos gastado más de USD 100”, contó Miño.

Cerca, Santiaga Vásquez se quejaba por cómo se están invirtiendo los fondos de la emergencia hospitalaria. En la angosta sala de Urgencia, a inicios de semana, un grupo de obreros levantó una pared para dividir varios cubículos. Ayer esa pared ya no estaba.

“Aquí ponen y tumban paredes, pero no se preocupan de lo necesario como las medicinas. He gastado USD 300 afuera”, comentó. Su mamá, Obdulia Ruiz, permanece desde hace dos días en una sala de reanimación.

Según los encargados de la farmacia, a diario se realiza un inventario del ‘stock’ de medicamentos. Antes de que se agoten solicitan una nueva compra. Pero el pedido se estanca en las oficinas del área administrativa.

Otro problema es que los médicos no conocen al 100% el tipo de medicinas que hay en la botica del hospital. Como una solución, los encargados de farmacia sugieren que se implemente un sistema computarizado que incluya todo el listado de remedios.

El manejo de las medicinas en el hospital Guayaquil ha estado marcado por actos de corrupción. En enero, la entonces directora Maritza Barros denunció que un médico practicante robó ciertos insumos. Pero poco se investigó sobre este tema.

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