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Entrevista del día a Jaime Tamayo, experto en Derecho médico

¿Con la reciente entrada en vigor del art. 29 de la Ley de Donación y Trasplantes de Órganos, que señala que todos los ecuatorianos y residentes extranjeros son donantes, se consultará a la familia de un posible donante?

En la Ley que estuvo vigente de 1994 la presunción de donación era tácita, pero esto nunca se dio. En las salas de Cuidados Intensivos siempre se consultaba a los familiares y había bastante temor y desconocimiento, no existía la voluntad ciudadana para aceptar este consentimiento tácito del paciente y así se cayeron muchas donaciones. Con la ley actual y el mandato legal de que todos somos donantes ya no debería consultarse a la familia. Aplicando el rigor de la ley, debería hacerse la ablación de los órganos y agradecer a los deudos del donante.

¿Existe el riesgo de que se produzca tráfico de órganos?

Es bien difícil, primero la extracción de un órgano no funciona en el cuarto trasero de una casa. Se hace en un quirófano, con todas las condiciones de asepsia, no es algo clandestino. Segundo, la duración extracorpórea de órgano es de pocas horas, unas ocho horas más o menos.

¿Qué dice la Ley sobre esto?

Esto está contemplado en la Ley de Donación y fue una de las innovaciones que pusimos. Con el donante cadavérico no hay problema porque ahora hay una lista única de espera y es administrada por el Organismo Nacional de Trasplantes de Órganos y Tejidos (Ontot). Y para evitar que se genere el turismo de trasplantes con donantes vivos está el artículo 37 que habla de un documento de cesión que el donante vivo debe firmar y también está el artículo 40 que habla de trasplante a receptor extranjero de donante vivo e impide a las entidades acreditadas para hacer trasplantes realizar este tipo de operación a pacientes extranjeros que no tengan residencia en Ecuador. Eso es un candado para evitar que vengan personas como turistas y ejerzan turismo de trasplante.

El Registro Civil, que ahora registra el rechazo a ser donante, tenía esta facultad desde que se publicó la Ley Orgánica de Salud (2006), que ya hablaba de la autorización expresa del ciudadano para ser donante. ¿Por qué tardó tanto en hacerlo?

Había un problema logístico en el Registro Civil. El formato o la especie valorada no tenía casillero disponible para establecer si es o no donante y no se hizo nada porque tenían miles de especies valoradas y darlas de baja representaba dinero. Hicimos muchas propuestas y finalmente se acordó en que se incluya la voluntad de ser donantes en la base datos.

Pero el personal del Registro Civil no tiene tiempo para explicar todas las implicaciones de la donación...

Hay que trabajar en campañas sostenidas en el tiempo y en varios espacios. Cuando la ley se discutía en la Asamblea, nosotros mantuvimos islas de información en las dependencias del Registro Civil para explicar todo sobre la donación de órganos. Nos encargamos de desmitificar algunos preceptos. Había casos en que no donaban córneas porque decían que su hijo o familiar no iba a poder ver a Dios. Otros decían que tenían que volver enteritos, como habían venido al mundo.

¿Cómo se atacan las creencias religiosas?

Hicimos una indagación de lo que dicen las religiones y encontramos que la mayor parte de religiones aceptan o dejan en libertad a sus fieles de escoger la donación. Solamente hay dos religiones, la Shintoista y la Hinduista, que no aceptaban la donación por sus ritos mortuorios.

¿Qué falta para que el sistema de donación y trasplantes sea un éxito en el país?

Tengo que criticar la falta de reglamento a la Ley. Salieron varios esbozos, había uno en la web de la Ontot y otro en el Ministerio de Salud, pero no había una sindéresis de ambos y un momento dado se cerró la puerta a todo el mundo. Hay hermetismo en el Ministerio de Salud y la Ontot.

¿Qué pasa sin reglamento?

El reglamento tiene que establecer normas para la aplicación de algunos puntos. Por ejemplo, en la ley no se establece la categorización de muerte encefálica. Debe haber un protocolo clarísimo para evitar subjetividades de las personas que están encargadas de detectar muerte encefálica. También se tiene que definir el rol de la Ontot como ente regulador, otro tema son las listas de espera, de las células madre, que se mencionan en la ley, pero necesitan una norma que esté clara.

¿Había un plazo?

Ya venció, se dieron 90 días.


¿POR QUÉ  ESTÁ AQUÍ?

Su experiencia.  Trabajó en el Organismo Nacional de Donación y Trasplantes (Ontot),  durante la elaboración  de la actual ley.    

Su punto de vista.  Hace falta un reglamento para evitar las  subjetividades en la aplicación de la Ley.

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