Tiempo de lectura: 3' 46'' No. de palabras: 539

En varios rincones de Ecuador, la ‘pancita’ es sinónimo de buena vida, salud y poder adquisitivo. Aún perdura la consigna de acabar con todo lo que esté en el plato o comer lo que se pueda “en vida”.

Sin embargo, estas “estrategias de supervivencia”, al parecer, tienen sus efectos colaterales. Así lo demuestra Gfk, un instituto de investigación de mercado con sede en Alemania, que realizó un estudio sobre la prevalencia de enfermedades en el hogar.

Según Adriana Trillo, gerenta general de la entidad en Ecuador, los resultados se obtuvieron luego de aplicar una encuesta a 2 500 hogares en Quito y en Guayaquil. Las conclusiones de este análisis, realizado entre febrero y agosto de este año, fueron que el 85% de los ecuatorianos tiene en su casa un familiar enfermo.

Algunas de las patologías crónicas mencionadas en el estudio, como la hiperlipidemia (colesterol alto), gastritis, diabetes e hipertensión, están vinculadas con el estilo de vida de los habitantes de estas dos ciudades.

Miguel Pasquel, médico diabetólogo, explica que esto se debe a un proceso de transición de salud por el cual está atravesando el mundo, en el que las condiciones económicas mejoran y la esperanza de vida es mayor.

“Los que optimizaron su condición social, no morirán por problemas nutricionales deficitarios y empezarán a vivir más. Por lo tanto, sufrirán problemas crónicos”. No pasa lo mismo en las poblaciones pobres o rurales, donde las personas todavía mueren por desnutrición o infecciones.

Según el especialista, lo más alarmante es que la diabetes y la hipertensión, no solo son frecuentes en el medio, sino que encabezan la lista de las principales causas de muerte en el país.

“Diabetes no es solamente azúcar en la sangre. Del 100 por ciento de los diabéticos, el 80 tiene la presión alta, el 70 inconvenientes con el colesterol y todos presentan estrés oxidativo”.

Los datos proporcionados por Gfk, revelan que un 10 por ciento de los hogares ecuatorianos tiene al menos un familiar sufriendo los efectos del estrés.

Gabriela Calvopiña, psicóloga clínica, cree que esto se debe al ritmo de las ciudades y sus niveles de exigencia. “Las preocupaciones pueden desencadenar problemas de ansiedad y manifestarse a nivel físico con dolor de cabeza, irritabilidad, cambios de humor, insomnio, angustia y otras patologías más”.

Los dos expertos coinciden en que para combatir las enfermedades que se están instalando en los hogares ecuatorianos, a parte de la medicación en casos específicos, es preciso luchar desde tres frentes: alimentación saludable, actividad física (entre más ejercicio, mejor) y el manejo de estrés. En este último factor, Calvopiña agrega que es necesario tomarse tiempo para realizar actividades de relajación y entretenimiento.

Aconseja además evitar el consumo de alcohol, tabaco, cafeína, que actúan como estimulantes, del sistema nervioso central, pero solo de manera momentánea.

El autochequeo es también una medida recomendada. En la actualidad, comenta Pasquel, existen máquinas que permiten monitorear los niveles de azúcar en la sangre y la presión sanguínea.

Califique
2
( votos)