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Creía que era una utopía. Hace 15 años hablar de derechos era solo un sueño. Crímenes, redadas policiales, persecución, maltratos, discriminación…

Cuando Orlando Montoya hace memoria, es inevitable no escuchar estas palabras. En su oficina en Guayaquil, evoca que fue el pionero de la lucha por los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros (GLBT) en Ecuador. No siempre estuvo detrás de un escritorio. Su batalla fue con manifestaciones en la Plaza Grande de Quito, en las calles, repartiendo boletines hechos en máquina de escribir en las discotecas y hasta en la televisión.

Fue el primer homosexual en el país en declarar abiertamente su orientación sexual y reclamar contra la violencia, allá por 1998, en una entrevista con el hoy ministro de Turismo, Freddy Ehlers. “Casi me cuesta la vida. Me amenazaron por expandir la ‘escoria’ de la homosexualidad (...) Una vez entraron a mi casa unos chicos con bates para golpearme”.

Su rol como activista gay comenzó cuando descubrió el artículo 516 del Código Penal ecuatoriano de la época. “Lo vi en una revista gay francesa. Contaba la historia de un francés que vino al país y lo metieron preso”.

El motivo fue el polémico artículo, que en su inciso 1 sentenciaba la relación homosexual entre dos hombres adultos con pena de prisión de cuatro a ocho años.

Eso fue en 1997. “En ese tiempo éramos clientes frecuentes del CDP (Centro de Detención Provisional). Íbamos de la discoteca a la cárcel. Había los escuadrones volantes de la Policía, que nos perseguían como delincuentes. Eso no podía seguir así”.

Entonces fundó la primera organización GLBT. Se llamó Soga, pero no por la situación asfixiante de ese tiempo. Significaba Sociedad Gay y fue la trinchera para eliminar el artículo 516.

Su aparición inspiró a otras organizaciones, que confluyeron en el Triángulo Andino, un grupo que recopiló 1 450 firmas para pedir la inconstitucionalidad del art. 516 ante el Tribunal de Garantías Constitucionales.

El Congreso de ese entonces se allanó a la propuesta; no así el presidente interino, Fabián Alarcón. El Tribunal tuvo que definir y un día como hoy, hace 15 años, se declaró que no se podían penalizar las relaciones homosexuales entre adultos. “Ecuador fue el primer país en la región que lo logró”, dice este colombiano, radicado en el país desde 1978.

Su peculiar acento lo delata. Nació en Tulúa, cerca de Cali. Pero por su lucha se identifica como ecuatoriano. “¿Desde cuándo soy homosexual? -dice-. Lo he sido toda la vida” y suelta una carcajada.

Para él, la eliminación del 516 fue solo un primer paso. La lucha coincidió con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (1994), ante la cual expuso 50 casos de crímenes por odio, entre estos el de un hombre que asesinó a 20 transexuales y fue sentenciado a solo ocho años prisión. “La impunidad siempre estuvo y aún está presente”.

Poco después se dio otro salto. Llevaron 4 000 firmas a la Asamblea Constituyente de 1998 y lograron incluir la no discriminación por orientación sexual.

Ese fue el despertar del activismo GLBT hasta llegar a la Constitución del 2008, que reafirmó el principio de la no discriminación por identidad de género y fortaleció la participación. “Pero no todo está resuelto, mientras más se avanza en derecho las amenazas también avanzan”, dice.

Su compañero de lucha, Gonzalo Abarca, recuerda que se convirtió en activista por causalidad. En los 90 comenzó a trabajar con las chicas trans de la calle 1 de Mayo, en Guayaquil. Les vendía maquillaje, ropa y una que otra esponja para moldear el cuerpo.

“Era un negocio. Luego reaccioné ante la indolencia que las envolvía. Eran detenidas, violadas, golpeadas…”. Así, se convirtió en tramitador de gestiones de libertad, es decir, que las ayudaba a salir de la prisión.

Hoy, Montoya y Abarca siguen el activismo. Entre bromas se autodenominan abuelos, dinosaurios de la historia GLBT del país.

Abarca es promotor en la Clínica del Hombre, en Quisquis y Antepara. Y desde su escritorio, Montoya dirige la fundación Equidad, enfocada en derechos.

‘En primera plana’
El documental  ‘En primera plana’ recopila  la historia del movimiento   GLBT en Ecuador. Muestra una mirada crítica al enfoque que daban los medios la década de los  80  y 90  a  la temática homosexual.  

Freddy,  un joven gay, relata  los abusos de tortura y extorsión que vivió la comunidad de la época. Hasta que en  junio  1997, en una batida masiva en   Cuenca,  100 homosexuales fueron  detenidos. Esa fue la antesala de la despenalización de la homosexualidad.

18  000 cartas del mundo  apoyaron la   eliminación  del inciso 1 del art.  516.   Amnistía Internacional y la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas  se sumaron.

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