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Unos 20 millones de británicos, alrededor del 43 por ciento del total de pacientes, no comprenden el lenguaje con que les hablan los médicos, que utilizan términos científicos que nunca escucharon antes.

Son los resultados de una investigación realizada por la London South Bank University, en colaboración con algunos expertos en salud pública, que pone de relieve un problema no solamente británico.

 En muchos casos los pacientes consideran demasiado embarazoso pedir más informaciones sobre la dosis de un medicamento o sobre cómo efectuar un examen prescripto, y por lo tanto prefieren eludirlo, con potenciales riesgos para la salud.

 Pero el problema no es solamente británico: también en Italia el problema existe y preocupa, como en muchos otros países, por sus efectos negativos en los pacientes.

 Claudio Cricelli, presidente de la Sociedad Italiana de Medicina General (SIMG) , explicó que la cuestión afecta sobre todo a enfermos crónicos como diabéticos e hipertensos, pero sin embargo como estos realizan más a menudo estudios médicos se los puede monitorear mejor sobre la marcha de los tratamientos.

 El problema es que la incomprensión del lenguaje médico afecta también a los neófitos, es decir los pacientes a veces jóvenes, con una patología aguda, que pueden fácilmente confundirse con los remedios y se muestran más reacios a pedir informaciones al médico.

 “Es preciso empeñarse en poner a punto instrumentos de comunicación adecuados, y en cuanto a los pacientes crónicos ancianos es necesario hacerse entender bien por los cuidadores, es decir familiares y otras personas que asisten y dan materialmente los remedios” , explicó Cricelli.

 El desafío no es menor si se tiene en cuenta, como recordó el presidente de la SIMG, que un país como Italia “el 90 por ciento de los cuidadores es de origen extranjero, y por lo tanto en muchos casos puede haber una barrera lingística que superar” .  En los ancianos, que son la categoría más débil y la que con mayor dificultad puede comprender en forma autónoma las prescripciones del médico y la posología de las medicinas, se concentra la atención de Giuseppe Paolisso, presidente de la Sociedad Italiana de Geriatría y Gerontología (SIGG) .

 “A menudo hacen confusiones, eligiendo decidir por sí solos o utilizando medicamentos vencidos en un 50-60 por ciento de los casos” , de modo que haría falta de parte del médico un mayor empeño en simplificar cuando sea posible la secuencia de consumo de los remedios”, dijo Paolisso.

Asimismo, de parte de las laboratorios sería importante contar con mayor interés en la creación de nuevos tipos de empaque más aptos cuantitativa y cualitativamente.

 “Sabemos que pedir renovar el empaque sería un gran esfuerzo en términos económicos, pero también hay que recordar que sobre el total del gasto farmacéutico los ancianos, que representan el 20 por ciento de la población, inciden un 65 por ciento” , concluyó.

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