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La incontinencia fecal es una enfermedad incómoda con un alto costo social. El coloproctólogo Víctor Álvarez, que trabaja en el Hospital Eugenio Espejo, explica que es una falla en el esfínter anal, que impide controlar la evacuación del intestino. Este desorden se presenta como consecuencia de una enfermedad como la diabetes, por un trauma o por la edad avanzada.

La literatura médica indica que es ligeramente más usual en mujeres que han tenido un parto difícil, con lesión en el suelo pélvico (músculos, ligamentos y tejidos que sostienen el útero, la vagina, la vejiga y el recto). La incidencia no se ha medido en el país, pues afecta a grupos diversos.

El especialista refiere haber visto este problema en personas que han tenido relaciones sexuales contra natura o en pacientes que han sufrido un corte involuntario del esfínter durante una cirugía de hemorroides o fístula anal.

También sufren de incontinencia fecal las personas que han recibido una cornada de toro o la penetración de cuerpos extraños durante un accidente de tránsito.

El tratamiento, cuando la incontinencia es leve, es hacer ejercicios para ejercitar el músculo del recto. Si esto no produce resultados, lo siguiente es la cirugía.

Entre las opciones quirúrgicas para el tratamiento de esta enfermedad está la esfinteroplastia, la estimulación del nervio sacro, la graciloplastia dinámica y la colocación de un esfínter artificial.

Álvarez explica que en el país solo se hace la esfinteroplastia, que es una cirugía de alta complejidad y que no tiene una efectividad del 100%. Consiste en reparar los músculos del esfínter anal, suturando los cabos sueltos.

La colostomía también es una opción para los pacientes con incontinencia fecal. Este procedimiento tiene como fin sacar el intestino por el abdomen, donde se coloca una bolsa desechable para recoger las heces. Estas bolsas deben ser lavadas y cambiadas cada dos o tres días. Su costo unitario está entre USD 10 y 12. Con la colostomía se requiere un cuidado de la piel adecuado para evitar infecciones. Manuel Fonte, de 61 años, lleva ocho años con una colostomía. Él es un ejemplo porque desarrolló una válvula que reemplaza a las bolsas desechables. Su invento ayuda a otros pacientes.

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