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Cyntia Simbaña, que a sus 16 años corre el riesgo de quedar ciega por un desprendimiento de córnea, es una de las personas que siente la falta de los especialistas en el Hospital Eugenio Espejo, de Quito. Ayer buscaba un retinólogo en consulta externa, pero en la sala de oftalmología le dijeron que debía esperar hasta que la dirección del hospital contrate otro especialista. “No sé cuánto tendré que esperar, lo único que me dicen es que tengo que llamar”, comentaba la madre de la menor.

Los pacientes diabéticos también eran atendidos especialmente por el doctor Gabela. Ayer esperaron hasta después del mediodía para ser recibidos por el nuevo especialista, que estaba en una cirugía y solo cuando acabó se pudo ocupar de los pacientes.

María Paredes, de 55 años, asegura que ninguno tiene la experiencia del doctor que ha sido despedido. “A mi me veían y me decían ‘este caso no es para mí’ y me pasaban con el doctor Gabela. Ahora no se cómo harán”.

El nombre del doctor Gregorio Gabela, jefe del servicio de Oftalmología, todavía figura en el panel de médicos que atienden la consulta externa, pero sus pacientes están siendo derivados a los tres oftalmólogos que continúan trabajando. Esta es la medida que ha tomado la Dirección del Hospital Eugenio Espejo mientras aparecen postulantes para ocupar las plazas vacantes.

El pasado domingo 6 de noviembre publicaron avisos en la prensa nacional para reclutar personal. Necesitan 12 profesionales médicos y 50 enfermeras. En el anuncio se aclara que se firmarán contratos para servicios ocasionales y que los candidatos deberán presentar su documentación esta semana.

Hasta el mediodía de ayer, sin embargo, apenas había llegado una carpeta, de Mayra Alexandra Cisneros, que postula para médico internista. No es la primera vez que el hospital publica un anuncio. El pasado 9 y 10 de octubre también colocaron un aviso clasificado para reclutar personal, pero no ha sido suficiente. Una prueba es el déficit de enfermeras en la entidad.

En el Eugenio Espejo faltan 120 enfermeras, según una de las líderes de este servicio, Margarita Espinosa. El problema con estas profesionales no fueron solamente los despidos, sino la renuncia voluntaria de las que fueron aceptadas para trabajar en la nueva unidad del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), el Hospital San Francisco de Quito, que abrirá en diciembre.

Más de 20 enfermeras se han ido del Hospital Eugenio Espejo, lo que ha complicado la atención. Solo en el área de emergencia faltan tres y esto ha provocado que en cada servicio trabaje solamente una profesional. Esto en horas críticas, lo cual equivale a que una enfermera se debe hacer cargo de diez y más camillas.

Las enfermeras que quedan, aunque no revelan sus nombres por temor a las represalias, hablan de la diferencia de sueldos. Mientras en las unidades del Ministerio de Salud empiezan a trabajar con un sueldo de USD 900, en las unidades del IESS arrancan con unos USD 1 600.

La fuga de profesionales de la salud del Ministerio de Salud al IESS era un hecho conocido meses atrás. Un par de cirujanos cardiotorácicos salieron del Hospital Eugenio Espejo para trabajar en el Hospital Carlos Andrade Marín por razones personales.

El viceministro Nicolás Jara manifestó en ese momento que había pedido al Ministerio de Relaciones Laborales que equipare los sueldos, pero el Director de Salud del IESS, Henry Medrando, negó que esto vaya a ocurrir y que históricamente ellos han pagado mejor a los profesionales.

Los pacientes del hospital Abel Gilbert Pontón, en Guayaquil, también se mostraban sorprendidos durante la jornada de ayer. Ana Vecillas recorría angustiada los pasillos del hospital. Hace tres meses la citaron para realizarle una cirugía correctiva en el labio superior, pero ayer le informaron que el cirujano había sido despedido. “Me cayó como balde de agua fría. Ahora me cargan de aquí para allá, buscando a otro médico. Quién sabe cuándo me atenderán”, reclamaba.

La sensación de incertidumbre era palpable en varios servicios del hospital. Daniel Calle llegó al mediodía y esperó junto a los consultorios de Urología. A diferencia del ajetreo en los otros cubículos, éstos lucían vacíos. En esa especialidad solo se dio consulta en la mañana. La atención en la tarde fue suspendida por la falta de especialistas.

Las autoridades de salud del Guayas aún no confirman si ya hay reemplazos para los médicos despedidos. Fuera de Quito y Guayaquil son los directores provinciales los que se ocupan de cubrir el déficit de personal especializado. Enrique Lana, director Provincial de Salud en Tungurahua, transfiere personal de otras casas de salud para llenar los vacíos del Hospital Provincial Ambato. Ante la falta de un anestesiólogo, por ejemplo, dispuso que una especialista que labora en el hospital de Pelileo divida sus labores y vaya al Hospital Ambato.

En el Hospital Ambato se practican 50 operaciones por día. A decir de Lana, pese a la salida de los especialistas no hay represamiento de cirugías. Esto se debe a que el Hospital Móvil laboró en esta ciudad desde el 16 de septiembre hasta antes del último feriado. Además que se han contratado a tres cirujanos.

Una de las áreas críticas en ese hospital es Neurocirugía. Lana mencionó que mientras se contrata nuevo personal, los pacientes que requieren atención en esta área serán trasladados a los hospitales de Quito o al hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Ambato. Asimismo, los pacientes que requieren atención de cirugía plástica, como es el caso de quemados, son trasladados al hospital provincial de Chimborazo.


Testimonio 

Hitler Parra/ Pte. Federación de Empleados del BNF


‘Me despidieron con una llamada’

Trabajé en la sucursal de Cañar del Banco Nacional de Fomento (BNF) desde 1980.

El viernes 28 de octubre , ante la noticia de que 153 compañeros del BNF fueron notificados con la compra de renuncia obligatoria, acudí a la  matriz en Quito para decirles a  las autoridades  que los despidos fueron ilegales.
 

Me hicieron esperar hasta las 16:00 y no me atendieron. Fui al aeropuerto para regresar a Cuenca y a las 17:00 recibí una llamada en la que me indicaron que quedaba fuera del BNF.

Inicialmente,  no estaba en la lista de  personas a quienes  les aplicaron la compra de renuncias. Pero al final del día  me sacaron por reclamar  los derechos de los trabajadores. Una hora después de recibir la llamada ya me habían depositado la liquidación.
El lunes fui a las 08:15 al BNF de Cañar para ver la notificación y ni siquiera me dejaron pasar de la puerta. Nunca me notificaron.

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