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Lo desenvuelve de una cobija celeste y lo acuesta sobre la camilla. Boca arriba, con los ojos abiertos, el pequeño David Andrés mira a su alrededor. Gabriela Pazmiño, su mamá, se coloca de pie a su lado y le acomoda el gorrito rojo que cubre su diminuta cabeza. El bebé nació hace nueve días y el pasado jueves, Gabriela lo llevó al Centro de Salud No. 3, en la Tola, para la prueba del tamizaje neonatal.

Consuelo Naranjo, enfermera del centro, retira la media y deja ver el minúsculo pie del recién nacido. Frota un pedazo de algodón con alcohol en el talón y luego lo seca con una gasa y vuelve a frotar. Le pide a Gabriela que le sostenga el otro piecito por si acaso se mueve. Destapa una lanceta y pincha la piel del talón del bebé. El silencio en el pulcro consultorio se rompe con el llanto del pequeño. “Ya mi amor, mi chiquito, tranquilo”, le dice la madre un poco angustiada mientras se acerca y lo besa en la frente. La enfermera aprieta suavemente el talón y deja caer, una por una, seis gotas de sangre en una cartilla.

“Ya está”, continúa Consuelo mientras limpia el talón y le coloca una curita. La madre le pone el calcetín y lo carga para que se calme. Mientras David Andrés sigue llorando, Gabriela cuenta que hace tres días el pediatra le comentó sobre este examen: “Me dijo que era para detectar cuatro enfermedades hereditarias, que era necesario que venga”.

Este examen gratuito es parte de un programa de la Vicepresidencia y el Ministerio de Salud que comenzó el pasado 2 de diciembre. Hasta el mediodía del jueves 19 de enero, se habían realizado 20 371 pruebas en todo el país. Con la muestra de sangre que se obtiene del recién nacido se detectan las cuatro principales causas del retardo mental: fenilcetonuria, galactosemia, hiperplasia suprarrenal congénita e hipotiroidismo congénito.

En Ecuador es la causa más común de retardo mental prevenible. Según estadísticas latinoamericanas se presenta en 1 de cada 3 000 recién nacidos. En Ecuador no existen datos globales sino parciales que determinan que 1 de cada 1 750 neonatos lo tienen.

Aunque desde hace dos meses ya se puede detectar y tratar a tiempo, aunque desde hace 30 años que se ha intentado implementar esta prueba en el país.

José Varea Terán, actual asesor médico de la Vicepresidencia, cuenta que desde 1984 intentó que los gobiernos de turno y organismos internacionales financien la investigación en el país para aplicar luego el examen temprano en los recién nacidos. Finalmente la ex Senacyt (Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología) le aprobó el proyecto de Estudio Piloto para el establecimiento del PlanNacional de Detección del Hipotiroidismo Congénito del Ecuador, para ejecutarlo desde noviembre del 2008 hasta finales del 2011.

El doctor Miguel Hinojosa dice que si la prueba de tamizaje revela la presencia del hipotiroidismo congénito, se empieza el tratamiento . Debe tomar una tableta diaria durante toda la vida y así puede llevar una vida normal. Los primeros tres años de vida son claves, recalca, no debe dejar de tomar la pastilla.

Si el trastorno no se trata a tiempo, la persona presentará discapacidad intelectual, retraso en el crecimiento y problemas cardíacos. Hinojosa recalca que sin el diagnóstico a tiempo, el país no solo pierde a un ciudadano productivo sino a dos porque la persona que cuida al bebé debe hacerlo para toda la vida.

Gabriela sostiene a su hijo en brazos y le da de lactar. El pequeño deja de llorar, se calma. Ella también porque su hijo tiene garantizada una vida sana.

Tome en cuenta

El Dr. José Vareas estudió más de 90 000 recién nacidos y se solucionó el retardo mental de 14.

Hasta el año pasado Ecuador era uno de los 28 países del mundo que no tenía una ley para la prevención del retardo mental.

Cada prueba le cuesta al Estado USD 6 dólares. Si no se detecta, el gasto por persona con hipotirodismo congénito es cerca de USD 60 000 anuales.

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