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El análisis médico de la Fiscalía de cada uno de los 11 neonatos fallecidos en el Francisco de Ycaza corrobora que en la UCIN no se cumplieron las medidas de bioseguridad.

Alberto Ramírez, médico de la Fiscalía, cita como evidencia el resultado de una inspección en la sala, el 17 de febrero. En esta se detectaron “zonas de humedad, lo que pudo facilitar el crecimiento de hongos, bacterias y virus. Además se encontró en los ductos de aire exceso de polvo, que demuestra el descuido del personal de limpieza. Esto facilita la contaminación de microorganismos”.

Por la falta de asepsia en la sala se responsabilizó a Leuterio Narea, jefe de Mantenimiento del hospital. En su versión, Narea dijo que luego de la emergencia no se realizó una limpieza integral porque “no recibí ninguna orden”.

El hacinamiento fue otro problema. El informe de las Comisiones Interna y Externa del MSP refleja el elevado número de pacientes frente a la poca capacidad de la sala (espacio para 26 niños y una ocupación de más del 80%).

En el 2008, la UCIN registró 490 menores y 65 defunciones. Un año después subió a 622 niños y 80 fallecimientos. Y en el 2010 atendió a 751 bebés, con la cifra más alta de muertes, 135. La última cifra refleja un aumento del 69% de la tasa de mortalidad.

El informe incluye antecedentes de brotes infecciosos en la UCIN. En el 2008 hubo 21 casos de infecciones, en el 2009 detectaron 15 y en 2010, otros 20.

También revela la falta de personal. En febrero, cuando fueron las muertes, la UCIN tenía 15 enfermeras. Cada una atendía de seis a ocho neonatos, cuando el estándar para áreas de este tipo es de uno a dos neonatos por enfermera, según sugiere el informe. Además, había ocho médicos de tiempo parcial. Lo ideal es un neonatólogo por cada seis pacientes.

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