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En 10 comunidades de Sucumbíos, cercanas a la frontera norte, entre Ecuador y Colombia, se registra que 10% de los afectados por aspersiones con glifosato (concentración entre 26% y 46%), Cosmoflux y POEA, tienen daños genéticos irreversibles. A esta conclusión llegó la investigación publicada en el libro: 'Glifosato, genética, salud y ambiente'. El estudio se realizó entre el 2009 y el 2010.

César Paz y Miño, director del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de las Américas (UDLA) y responsable del trabajo, explicó que entre los afectados con daños permanentes un 5% generará problemas de cáncer, 3% engendrará hijos con malformaciones y otro 2% tendrá problemas de fertilidad.

El 90% restante no presenta daños detectados en estudios del 2005 y 2007. Es decir, sí podrán reparar su estructura genética.

Las secuelas que dejaron las fumigaciones con glifosato, un genotóxico que afecta al material genético, también fueron reportadas durante el estudio biopsicosocial, que realizó la Misión Solidaria Manuela Espejo con 2 355 personas con discapacidad, encontradas en Sucumbíos.

El vicepresidente, Lenín Moreno, quien lidera esta iniciativa, confirmó que en las com

unidades cercanas a la frontera todavía persisten anomalías dermatológicas. Y agregó que hay expectativa por los estudios sobre malformaciones congénitas y alteraciones genéticas. Estos datos servirán para “hacer las denuncias respectivas y comprometer a que nunca vuelvan a ocurrir esas acciones que lesionan la vida y la dignidad de la gente”.

Paz y Miño agregó que muchos de estos problemas de piel no tienen diagnóstico y “podrían estar asociados con la permanencia de un tóxico”. En una evaluación que realizaron médicos y dermatólogos a 521 personas de la zona se encontraron 133 tipos diferentes de enfermedades, pero se destacan las ulceraciones y manchas de la piel, que aún no pueden clasificarse.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) ha realizado campañas para evaluar y prevenir daños asociados al uso de agrotóxicos. Pero pese a esto, Wilmer Meneses, asesor jurídico del Frente de Defensa de la Amazonía, considera que estas campañas son insuficientes y que hacen falta políticas públicas para combatir hongos y sarpullidos de piel.

Meneses también cuestionó la falta de políticas ambientales y agrícolas que garanticen el tratamiento de agua y suelos fértiles.

En cuanto a los daños ambientales, Paz y Miño comentó que se hicieron estudios de plantas y suelos y se comprobó que a 15 kilómetros de la frontera había AMPA, un elemento relacionado con el glifosato. También se analizaron microorganismos y bacterias en los suelos y afluentes.

La toma de muestras y el control de uso de pesticidas es un trabajo que también está realizando el Ministerio del Ambiente, confirmó su titular, Marcela Aguiñaga, quien explicó que hay campañas de control de pesticidas, contaminantes y fertilizantes. Esta tarea se hace en conjunto con el Ministerio de Agricultura. Agregó que si el Procurador General del Estado requiere de informes sobre el tema se los preparará.

Esto lo dijo debido a la demanda que Ecuador mantiene en la corte de La Haya, desde el 2010. Dentro de ese proceso, el Gobierno de Colombia tiene hasta diciembre de este año para presentar las pruebas de descargo.

Este tema también se analizó a nivel diplomático, pues las fumigaciones forman parte de los temas considerados sensibles entre Ecuador y Colombia.

Ambos países restablecieron sus relaciones el 26 de noviembre del 2010, luego del ‘impasse’ producido por el bombardeo del 1 de marzo del 2008 a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en Angostura (Sucumbíos).

Kléber Jiménez, de la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea, dijo que planteará la creación de una subcomisión para investigar lo que pasa en la frontera. Los daños también se dan a nivel social y sicológico, aseguró Adolfo Maldonado, de Acción Ecológica, quien comentó que en un mes presentarán un informe sobre los problemas sociales y sicológicos de los niños que viven en la zona fronteriza. Adelantó que el daño que tienen los chicos es extremo y que hay algunos que registran retrasos emocionales. Para atender a estos pequeños se han iniciado campañas en las que el teatro y el cine les ayudan a recuperar la alegría. En este estudio complementario al del glifosato participaron 200 personas entre adultos y niños de nueve comunidades de la frontera de Sucumbíos.

Más de fumigaciones

Las fumigaciones con glifosato se realizaron desde el 2000 hasta diciembre del 2006 como parte del Plan Colombia.

El estudio de Sucumbíos se realizó en las comunidades Chone 2, Yanamarum, Playera Oriental, Fuerzas Unidas, Puerto Escondido, Corazón Orense, Santa Marianita, San Francisco, Las Salinas y 5 de Agosto.

Una investigación adicional sobre los daños sicológicos se hizo este año en nueve comunidades, en las que se han identificado problemas de violencia familiar y de escolarización.

Entre los afectados por las fumigaciones hay quienes todavía presentan problemas gastrointestinales, debido a la ingesta de productos contaminados.

-'Glifosato, genética, salud y ambiente'

Calixto N. (nombre protegido)

'La fumigación dejó una población asustada'

Durante las fumigaciones estaba atemorizado de que vayan a lanzar una bomba. Después de las fumigaciones sentí desesperación porque ya no tenía qué comer. Incluso mis hijos estaban molestos porque no tenía recursos para darles de comer (...), sentí que era el fin del mundo, le vienen a fumigar a uno como cucarachas. También tuve miedo y pesadillas. Estaba preocupado y sufría porque no disponía de animales, cultivos y encima estaba enfermo. No tenía nada para comer y vender. Era un sufrimiento amargo, por eso mucha gente vendió sus fincas porque estas ya no producían o daban frutos malos que no servían para que los consumiéramos en las casas.

Alfredo C. (nombre protegido)

'Mi hermana quedó bañada de químicos'

La muerte de mi hermana quedó grabada en mi mente. Estaba preocupado porque le cayó químico. Podía ver los pilotos saludando desde las avionetas cuando vivíamos en Puerto Mestanza. Mi hermana Judith murió de cáncer hepático en el 2005, le detectaron en noviembre del 2004 en Bogotá, aunque en Lago Agrio le hicieron una serie de exámenes pero no le detectaron nada. En ese tiempo vivíamos en Puerto Mestanza, ella estaba lavando en el río San Miguel con mi madre, cuando pasaron las avionetas y se quedó bañada en los químicos que lanzaron. Aproximadamente cinco meses después le detectaron el cáncer y no pudimos hacer nada, murió.

Ana N. (Nombre protegido)

'Al ver los aviones mi hijo gritaba y temblaba'

Mi hijo mayor, casado, se puso muy nervioso, no dormía ni comía, se puso muy flaco. Al año fuimos al psicólogo en Quito, al Hospital Eugenio Espejo. Mi otro hijo de 13 años tiene un problema psicológico, se queda aletargado y llora, está así desde que tiene ocho años. Al ver los aviones gritaba y temblaba. Más cuando miró un avión que fumigaba la noche del mes de diciembre del 2002. Creo que fue eso lo que le traumó porque estaban bombardeando a Colombia pero cruzaron a Ecuador. Nos escondimos bajo la mesa del susto. Por la enfermedad de mi hijo vendimos las vacas flacas a bajo costo. No sirvió el tratamiento, cinco meses después volvió a enfermar.

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