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La posibilidad de poner fin a la pandemia del sida gracias a un arsenal de nuevos tratamientos ofrece una luz para los responsables e investigadores, que se reúnen desde ayer en la Conferencia Internacional sobre la enfermedad en Washington, incluso cuando todavía no se habla de cura.

“Por primera vez pensamos que podemos declarar el comienzo del fin de la pandemia del sida”, dijo ante la prensa Diane Havlir, profesora de medicina de la Universidad de California de San Francisco y copresidenta de la Conferencia del Sida del 2012.

El mismo optimismo muestra Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID): “Comenzamos realmente a darnos cuenta de que es posible actuar sobre la infección y cambiar la trayectoria de la pandemia (...) incluso cuando no se puede (todavía) curar” , explica Fauci .

El virólogo basa sobre todo sus esperanzas en los recientes resultados de ensayos clínicos que revelan que los antirretrovirales permiten también reducir fuertemente el riesgo de infección en personas sanas, y no solamente controlar el virus en aquellas que están infectadas.

“Revertir la tendencia de la pandemia para lograr una generación libre de sida”, es el tema principal de la conferencia, que reunirá hasta el 27 de julio a 25 000 participantes, entre personalidades políticas, gente del espectáculo, investigadores y activistas.

Junto al ex presidente Bill Clinton (1993-2001) , y su esposa, Hillary, la secretaria de Estado norteamericana, intervendrán, además, personalidades como Bill Gates (quien recibió el Premio al Coraje por su apoyo a la lucha contra el sida), o científicos como la codescubridora de la enfermedad -junto a Luc Montagner- y premio Nobel de Medicina Françoise Barre-Sinoussi.

La científica propondrá una nueva estrategia para lograr una cura que ataque a las reservas del organismo donde se esconde el virus una vez que ha sido combatido por los antirretrovirales.

La brecha entre los recursos disponibles y los juzgados necesarios para luchar contra la devastadora enfermedad sigue siendo un motivo de preocupación importante para los responsables sanitarios en un contexto de restricciones presupuestarias y de débil crecimiento económico.

La ONU fijó el objetivo de USD 24 000 millones para las contribuciones, es decir 9 000 millones más que los 15 000 destinados en el 2010. Se estima que 34 millones de personas viven con sida en el mundo. 30 millones de personas han muerto en 30 años.

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