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Los problemas en el área de Neonatología del Hospital Isidro Ayora de Loja persisten. Esto pese a que, entre noviembre del 2010 y enero del 2011 fallecieron por sepsis 13 neonatos y por esta causa se declaró la emergencia sanitaria. Tras un año de esto, recién hace dos días se anunció la instrucción fiscal contra el jefe del área.

Los padres de los neonatos internados esperan día y noche en un angosto pasillo que los médicos les den noticias alentadoras del estado de salud de los niños.

Diana Segarra, de 32 años, es una de ellas, su niño está internado desde hace 15 días en Neonatología. Junto con su madre, Clara Ramón, de 62 años, llegaron de la parroquia Manú, cantón Saraguro. A diario están a la expectativa de ganar un espacio en una banca o en las sillas de plástico para descansar y seguir esperando. Cuando no tienen un puesto colocan cartones en el suelo para dormir.

La cubana Glenda Diegues, de 23 años, también espera en ese sitio. No puede moverse porque “en cualquier momento nos llaman por algún medicamento para los bebés”. Tuvo mellizos en una clínica privada, pero los trasladó a este hospital porque encontró disponibles ventiladores para neonatos. En Loja hay pocos equipos, el Hospital del IESS tiene dos y el Policlínico Municipal dos.

En el estrecho pasillo todos se conocen, son como una familia y prima la solidaridad. Cuando la enfermera llama a un familiar y no está tratan de sustituirlo y ayudar en lo que se necesite.

Víctor P., de 24 años, es estudiante de Medicina y su esposa tuvo un bebé de 28 semanas, que está internado desde hace 17 días. Él es consciente del riesgo que corre su hijo. “A veces es bueno no saber. Sé en qué estado está y puede quedar con alguna mal formación, pero hay que luchar”.

Su presencia en el lugar es primordial porque guía a los padres.

Actualmente, 12 neonatos están en este espacio, no hay capacidad para más porque el lugar es reducido. Según Vicente Ayala, actual director del hospital, el lunes pasado pidió que se realice un examen de cultivo de los equipos y espacios internos y externos de esta área hospitalaria. “Es un área crítica y no queremos correr riesgos. Con los resultados sabremos qué bacterias rondan en el ambiente y podremos tomar medidas precisas”, precisa.

Ayala es el tercer director de esta casa de salud pública, desde que renunció Daniel Astudillo, el 17 de abril del 2011.

Este último funcionario dirigió este centro cuando se registraron las muertes de los 13 neonatos, que ahora se investigan y fue la causa para que se declarara en emergencia en abril del 2011.

Los recursos para la remodelación de Neonatología, Cuidados Intensivos y Emergencia llegaron el 25 de noviembre pasado. Según Mercedes León, directora provincial de Salud, se asignaron USD 1,32 millones y corresponde a una primera asignación.

Pero recién el pasado 17 de enero se iniciaron los trabajos en Neonatología. Mientras que en Emergencia arrancaron el lunes 30. Los trabajos durarán seis meses. Mientras las obras concluyen no hay una solución de corto plazo para las incomodidades de los usuarios que llegan de los cantones de Loja, Zamora Chinchipe, El Oro y norte del Perú.

Martha Cabrera tiene a su hija internada desde 13 días. Asegura que el personal es cordial y respetuoso, pero reclama por la falta de aseo. Hay basureros llenos de desperdicios, manchas en el piso y polvo. “No hay una limpieza adecuada. No puede ser que la basura esté tan cerca de los niños que están delicados”.

A 30 pasos de la actual área de Neonatología se reconstruye el antiguo espacio. Ladrillos, arena, cemento ingresan por la misma puerta que pasan las camillas con madres que van a ser atendidas en Gineco-obstetricia. No hay asepsia en el lugar.

Aunque en las habitaciones, en donde se encuentran los niños en estado crítico, el piso de cerámica está limpio, pero hace calor.

La jefa encargada del área, Victoria Maldonado, dice que las medidas de asepsia sí se cumplen. Según la funcionaria se realizan tres tipos de limpieza: el primero es diario y se realiza en los pisos y objetos que se utilizan y equipos.

La limpieza recurrente es cada semana y se utilizan desinfectantes como Glutaraldehído.

Finalmente, la desinfección terminal se la realiza cada seis meses y se interviene en todo el espacio. En esta los neonatos son trasladados , entre tres y cinco días a otras casas de salud, para efectuar estas exhaustiva limpieza.

Los fallecidos

El reporte estadístico  de esta casa de salud registra el fallecimiento de 33 neonatos en el 2011. Mientras que en el 2010 se contabilizaron 72.


El Hospital  Isidro Ayora ya no ofrece las garantías para atender porque la población creció, dijo, Víctor Lozano, secretario  de los Trabajadores de la Salud de Loja.

Cuatro ventiladores  funcionan en este hospital  para dar atención a los bebés prematuros que nacen y llegan de otras casas de salud.
13 auxiliares  de enfermería, 12 enfermeras y cuatro médicos son parte del equipo de Neonatología.

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