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La acusación que se presentará por la muerte de Sonia García será por homicidio inintencional (que se sanciona con prisión de seis meses a dos años), pues en el Código Penal no está tipificada la negligencia médica. Tito Yépez, abogado de la familia Ortiz García, presentará el escrito hoy ante el fiscal Vicente Reinoso, encargado de la investigación.

“No hubo la suficiente pericia por eso se lesionó, el resultado de la autopsia señala que se lesionó la aorta abdominal y esto produjo la hemorragia masiva”, dijo Yépez. Este jurista remarcó además la falta de previsibilidad que tuvo el equipo médico del centro de cirugía bariátrica Gastromed, dirigido por Máximo Torres.

Este cirujano, que ejerce desde 1994, se ha retirado de todas sus actividades médicas a raíz de la muerte de su paciente. Sin embargo, ha mostrado accesibilidad con la prensa para dar a conocer su versión. “Lo que pasó fue una complicación médica inherente al procedimiento laparoscópico. El problema ocurrió en el abordaje que se hace a través de unos tubos especiales llamados trocares”, explicó desde el domicilio de un amigo cercano.

Por estos tubos se introducen luego el laparoscópico y las pinzas necesarias en la intervención. La literatura médica señala que al introducir los trocares y cánulas dentro de la cavidad peritoneal se pueden producir heridas en el intestino, vejiga urinaria y vasos mayores retroperitoneales (aorta, cava inferior e ilíacas).

El reporte de incidencia de estas lesiones varía entre un 0,05% y 0,2%. Esto significa que en 5 000 cirugías puede haber entre 3 y 10 percances. La perforación de un vaso mayor produce una hemorragia y esta es la principal causa de muerte en los pacientes sometidos a laparoscopia.

Torres ha dicho en las dos entrevistas, que ha mantenido con este Diario, que fue uno de los cirujanos de su equipo quien se encargó del abordaje y solo ha adelantado que es un profesional que ha terminado su posgrado de cirugía en el país. Ante la pregunta de si tenía suficiente experiencia dijo: “Se necesita cierta pericia, claro, pero a pesar de la pericia pueden existir los accidentes. Nadie quiere que esto suceda, pero desgraciadamente nos tocó”.

El equipo de Gastromed no pudo evitar el desenlace fatal. La explicación de la clínica, sin embargo, deja dudas a la familia de Sonia García, que deduce que el centro no tenía lo necesario para salvarle la vida. “Me hicieron firmar un consentimiento para trasladar a mi mujer a la Clínica Pichincha”, contó Juan Ortiz, esposo de Sonia García. Torres asegura que la complicación médica se resuelve en un quirófano y que hicieron todo lo científicamente posible. “Teníamos todo lo necesario, se pasaron como 14 ó 15 pintas de sangre, pero llega un momento en que la paciente no responde debido a la gran lesión”.

Finalmente el cirujano de Gastromed se escuda diciendo que la paciente firmó y puso su huella digital en el consentimiento y que ella estaba al tanto de las complicaciones. Además asegura que Sonia García asistió a su consulta por un problema de sobrepeso y la sospecha de reflujo gástrico, pero lo segundo fue descartado en los exámenes y, por último, se acordó la intervención para recortar el estómago.

Pero este consentimiento no es suficiente para la defensa, en opinión del jurista Jaime Tamayo, experto en derecho sanitario. “Esto solo indica que el médico cumplió con los protocolos, pero no excluye de responsabilidad”, dice.

El abogado de la familia Ortiz García indica que el caso, además, tiene el agravante de que la historia clínica desapareció del centro médico y confía en que se inicie la instrucción fiscal para probar que los médicos huyeron cuando la familia de la fallecida decidió llamar a la Policía.

La cronología del caso, según  Juan Ortiz,  esposo de la fallecida   

20:30
La noche del 20 de mayo la paciente ingresa a las instalaciones de Gastromed. El propósito era prepararla para la operación que se realizaría la mañana del 21 de mayo. Ella queda con  su esposo en que le llamaría apenas concluya la cirugía.  

13:00
El esposo de la víctima recibe una llamada de la recepcionista de Gastromed . La paciente  le indica que el médico quiere conversar con él. Le cierra y llama otra vez para pedirle que vaya de inmediat.El llega a la clínica en 10 minutos.

13:25
Una mujer que se identifica como la  doctora  Sandra Torres le pide la autorización para trasladar a la paciente a terapia intensiva de la Clínica Pichincha por paro cardíaco, posible daño cerebral y está en coma.Entran a la habitación de la casa de salud.

13:55
El médico Máximo Torres asumió que en la intervención laparoscópica cortaron una arteria.  A las 15:00, aplican cargas de electroshock a la paciente. Médicos y enfermeras huyen, hay sangre en el suelo. Su esposo llama a la Policía.

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