La familia de Édison Cosíos ya se resignó a perderlo
Tiempo de lectura: 2' 39'' No. de palabras: 407
Con lágrimas en sus ojos, Vilma Pineda se resignó a perder a su hijo Édison Cosíos. “Desgraciadamente es la situación que vivimos. Es lo mejor para mi hijo, que pase el tiempo que pueda en nuestra casa”. La madre del estudiante de 17 años del Colegio Mejía, que recibió el impacto de una bomba lacrimógena en su cabeza, en septiembre del 2011, se acogió al pedido de los galenos del Hospital de los Valles, quienes indicaron que no tiene posibilidades de vivir.
“Los doctores me pidieron que lo deje ir, que lo deje descansar en paz, sin todo el sufrimiento que vive ahora”, contó Vilma, aún queriendo que sus propias palabras fueran una mentira. “Teníamos una leve esperanza de que mejoraría, pero no es así”.
La familia Cosíos está adecuando su domicilio, ubicado en el sector de La Argelia, en el sur de Quito. Construyó una habitación especial para que allíÉdison pase sus indefinidos, pero últimos días de vida.
Hizo una entrada para poder ingresar una camilla, pues la vivienda es pequeña y poco espaciosa. “También estamos pidiendo ayuda al Ministerio de Salud para tener los insumos necesarios en la casa. Estoy construyendo un minihospital”, se animó a decir esbozando una sonrisa.
Para que la ayuda sea efectiva durante el tiempo que el estudiante se mantenga con vida, el Ministerio y el Hospital de los Valles coordinarán visitas médicas al domicilio de los Cosíos. Igualmente, acudirán permanentemente galenos de los centros de salud cercanos a La Argelia.
“Enviamos el historial de mi hijo a médicos de Italia y Cuba. En ambos casos nos indicaron que debemos trasladarlo y por su estado es imposible”, agregó.
Mientras tanto, el adolescente permanecerá en el Hospital de los Valles bajo los cuidados de la unidad de Terapia Intensiva. Su estado de salud se agravó por una nueva infección en sus pulmones y riñones. Por ello, hace 15 días y el viernes pasado, lo sometieron a nuevas operaciones. En total, ya son 10 en su historial.
Según contó Vilma, en esa casa de salud estaría 15 días más, antes de regresar a su hogar.
“En casa estará mejor, creo que con menor riesgo de contraer nuevas infecciones, pero sobre todo, con el amor de la familia”, finalizó Vilma. Su hijo sigue sin reaccionar neurológicamente, perdió peso y luce delgado.


