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Laboratorios farmacéuticos, fábricas de tintas y barnices, imprentas, industrias de plásticos, de embutidos y metales, supermercados, lubricadoras… Los mangles no son los únicos vecinos del estero Salado.

El Catastro Industrial del Municipio de Guayaquil contabiliza 929 establecimientos, industriales y no industriales, a orillas del estuario o muy cerca. Se extienden por la vía a la Costa, en Mapasingue y Prosperina en el norte, junto a la avenida Juan Tanca Marengo y, en el sur, en los ramales de los esteros Cobina y del Muerto.

En algunos tramos, en medio de los troncos que entretejen el manglar, se ocultan tuberías vetustas. Una de ellas aparece junto a un letrero del Ministerio del Ambiente, a un costado del puente Las Monjas, en Urdesa (norte).

El afiche anuncia el proyecto gubernamental Guayaquil Ecológico, que proyecta una inversión de USD 73 millones para remediar el estero. La oferta del presidente Rafael Correa es descontaminarlo hasta el 2017. En ese año, dijo, se bañará en el Salado.

En junio, en un recorrido en lancha, Correa dijo que la regulación a las industrias es una de las estrategias de descontaminación. Y les dio un ultimátum: "Si en 60 días no cambian su sistema de tratamiento de residuos, de aguas servidas, serán clausuradas por el Ministerio del Ambiente".

La Gerencia de Guayaquil Ecológico ha notificado a 573 industrias, por presunción de contaminación, para que revisen el destino de sus descargas. El listado surgió luego de detectar que muchas vierten sus efluentes en 18 cuencas de alcantarillado pluvial que van a dar al estero.

En el 2009, un estudio la Escuela Superior Politécnica del Litoral halló residuos de hidrocarburos, pesticidas y metales pesados como plomo, arsénico y selenio.

Para controlar las descargas, la Dirección de Ambiente del Municipio tiene un plan de seguimiento ambiental. Su director (e) Glubis Muñoz explica que, cada tres meses, las empresas que arrojan sus efluentes a este brazo de mar deben presentar análisis químicos del tratamiento de sus desechos.

En el 2011, de las 929 empresas registradas en el Catastro Industrial de Guayaquil, 298 requerían regulación ambiental y 143 generaban efluentes industriales.

Solo en la vía a la Costa, en la zona de influencia de la Reserva Manglares del Salado, identificaron 153 empresas: 49% de producción de alimentos y bebidas, 22% de venta y reparación de vehículos y el resto con múltiples actividades, desde extracción de carbón hasta canteras.

Guido Yánez, asesor ambiental de la Cámara de Industrias, especifica que toda actividad industrial debe sujetarse al Texto Unificado de Legislación del Ministerio del Ambiente, que especifica que las descargas deben ser tratadas por medios físicos, químicos o biológicos antes de llegar al agua.

El marco legal

En el 2001,  el Municipio de Guayaquil determinó como obligatoria la presentación de estudios ambientales a los establecimientos industriales.

La norma otorga permisos de descargas, emisiones y vertidos en el agua siempre que se respeten parámetros técnicos.

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