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Los pasillos del hospital Abel Gilbert, en el suburbio guayaquileño, se ven llenos. Junto a las ventanillas de historias clínicas se oyen reclamos, hay ajetreo en la farmacia y los pacientes tocan insistentemente las puertas de los consultorios.

María Pino llegó a las 06:00 del miércoles en su silla de ruedas. Su hija María Checa cuenta que la mujer de 85 años ha pasado por siete médicos y aún no recibe medicinas para calmar el dolor en su pierna. “Tenemos meses en consultas. Por último, nos dicen que su historia clínica se ha perdido”.

Luz Lindao no se queja de la atención. Su esposo ingresó a la sala de Emergencia, que se adecuó en una bodega del hospital. “Tuvo una hemorragia, pero está mejor. Le han dando medicinas, exámenes y pintas de sangre”.

A diario, unas 3 000 personas pasan por este hospital, considerado parte de la emergencia sanitaria decretada por el Gobierno y que, por segunda vez, se amplió.

El 10 de enero pasado, cuando entró en vigencia el Decreto Ejecutivo 618, se le asignó USD 14 millones. Parte del monto se empleó para pintar la fachada de la casa de salud y se adjudicó un contrato por USD 33 000 para personal de limpieza.

Según un reporte del gerente del hospital, David Muñoz, el Abel Gilbert adquirió un nuevo angiógrafo digital para cirugías (equipo de rayos X) y equipos de laboratorio. Pero la falta de medicinas persiste en algunos casos.

En el pediátrico Francisco de Ycaza, en el centro de la urbe, las salas de espera están copadas. Al día atienden a casi 1 300 niños.

La mañana del jueves, Jazmín Alay intentaba tranquilizar a su hijo Brian, de 5 años. Su brazo izquierdo estaba vendado a causa de una fractura. “Hay buenos médicos, pero se demoran mucho”.

Las cifras muestran un aumento de la demanda. En el 2009 el hospital registró 236 968 consultas y 184 028 emergencias. En el 2010 subieron a 254 163 consultas y 201 223 emergencias.

En el Hospital del Niño también se contrató una empresa para la limpieza y se cambió el piso, pero solo en el área de ingreso. También adquirieron medicamentos.

Una de las obras que avanza es la construcción de una sala de recepción para neonatos. Esa fue una de las soluciones luego de que 11 bebés fallecieran en el hospital a causa de una bacteria.

Javier Chacón, gerente del hospital, dice que en un mes la sala (en emergencia) estará lista. Su capacidad es de tres pacientes y la inversión fue de USD 20 000.

Mientras, en el cuarto piso, se construye el área de Neonatología, para atender a 17 niños. Ahí cambiaron paredes, ductos y tuberías. La obra concluirá en 45 días, a un costo de USD 150 000.

Chacón adelantó que a futuro esperan remodelar la Unidad de Quemados y crear un hospital del día, junto a la capilla. El Gerente estima que para estos planes requerirán de USD 4 a 5 millones.

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