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Lo primero que hizo Rosa María Granja al despertar fue tocarse la barriga. Su hijo ya no estaba allí. Luego se dio cuenta que estaba conectada a varias máquinas y que estaba recibiendo sangre.  Preguntó por su hijo a las enfermeras, pero ninguna le dio razón. Pensó que había muerto, después de todo solo estuvo en su vientre 26 semanas.

Aquel pequeño que nació el 14 de abril hoy pesa 1 086 gramos y mide 40 centímetros. Sobrevivió gracias a las dosis de plasma que le inyectaron en su brazo cuando apenas tenía el grosor de un dedo meñique. Todavía está en la sala de neonatología de la Maternidad Isidro Ayora, pero ya sale de la termocuna y pasa instantes sobre el pecho de su madre.

La vida de este niño y su madre se salvaron gracias a la sangre y los hemocomponentes que les suministraron a tiempo. Ambos se beneficiaron del convenio de Maternidad Gratuita que mantiene el Ministerio de Salud y la Cruz Roja desde 2001.

En 2010 se entregaron 34 173 hemocomponentes a madres y sus hijos, según la información de la Cruz Roja. Sin embargo, el Ministerio de Salud dice que todavía hay 200 mujeres que mueren cada año por falta de sangre.

El doctor Humberto Navas, director de la Maternidad Isidro Ayora, explica que se necesita sangre cuando se presentan rupturas uterinas, placenta previa, desgarros e hipotomia o atomia (cuando el útero no se contrae tras el parto). En esta casa de salud a diario se utilizan entre 18 y 20 hemocomponentes.

La sangre viene directo de la sede central de Cruz Roja, que por su cercanía geográfica siempre llega a tiempo.

Los familiares de las parturientas no suelen enterarse cuando ellas tienen urgencia de sangre. Todo ocurre en la sala de partos. Karen Peña, que dio a luz el 17 de junio, recibió durante tres horas la transfusión de seis unidades de glóbulos rojos y su esposo lo supo dos días después, cuando ya le pasaron a una cama.

Lo mismo les ocurrió a los familiares de Rosa María. Pero ellos experimentaron mayor incertidumbre porque su paciente estuvo cuatro días en terapia intensiva y la noticia de que le estaban poniendo sangre les llegó por medio de personas que no eran médicos. La falta de información les llevó a fiarse de los comentarios que hace cualquier persona que sale de terapia intensiva, una enfermera o el familiar de otra paciente . Cuando ellos recibieron la noticia de que su familiar necesitaba sangre fue sinónimo de muerte, pero en verdad fue vida. Rosa María salió de terapia intensiva después de una semana y conoció a su hijo. Ham pasado dos meses largos en la Maternidad y el Día de la Madre un familiar le tomó una foto con el celular al niño y se la imprimió con un mensaje: “Feliz día mamita, no te des por vencida. Aférrate a la vida”.

Maternidad gratuita

En el 2001, la Cruz Roja y el Ministerio de Salud firmaron un acuerdo para dotar de sangre gratuita a mujeres embarazadas e hijos.

El promedio mensual de hemocomponentes que entrega la Cruz Roja a este programa es de 2 800 unidades de glóbulos rojos, plasma o plaquetas.

Hay más demanda de sangre para embarazadas en los bancos de sangre de Quito, Quevedo, Guayaquil, Loja y Machala, según la información de la Cruz Roja.

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