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Algo está fallando, pues la edad de inicio sexual de los adolescentes es cada vez más temprana. No se exagera: las estadísticas indican que dos de cada 10 partos en Ecuador son de adolescentes.

Los datos se desprenden del estudio regional del Banco Mundial ‘Embarazo Adolescente y Oportunidades en América Latina y el Caribe’, el cual fue presentado la semana pasada en Quito.

Así las cosas, urge un programa de prevención sobre el desarrollo de la sexual y embarazos prematuros entre los estudiantes de los planteles educativos del país. Así lo indica Napoleón Vázquez, director de Programas Educativos Psicología y Salud (Proeps).

No basta con organizar charlas o conferencias sobre estos temas, pues “lo que se pudiera decir allí entra por un oído y sale por el otro, lo ideal es plantear talleres a lo largo de la etapa escolar”, apunta Elena Díaz, coordinadora del Área de Psicología Educativa de la Universidad Católica.

Está claro que, en este sentido, para algunos establecimientos hay mucho camino por recorrer, para otros no tanto. En este último grupo está la Unidad Educativa Letort, la cual, hace aproximadamente 15 años, implementó una serie de talleres sobre educación sexual para sus estudiantes desde segundo hasta séptimo de básica, cuenta Susana Villavicencio, pediatra del centro de estudios.

Los pequeños de segundo comienzan a conocer su cuerpo y las diferencias entre un varón y una mujer. Los de tercero, cómo nacen los niños. Los de cuarto se centran en el nacimiento del niño, géneros femenino y masculino. Los de quinto y sexto, la pubertad; y a los de séptimo se imparte el tema sobre los cambios psicológicos, físicos, emocionales…

Silvana Albuja, la psicóloga educativa del Letort, abunda sobre esta iniciativa: “La sexualidad es un asunto muy amplio y a los alumnos los preparamos desde chiquititos, siempre dosificando la información que deben tener de acuerdo con las dudas que se presentan en cada edad”.

Un trabajo similar se desarrolla en el nivel secundario, allí -cuenta Albuja- se aborda específicamente todo lo relacionado con la anticoncepción, la paternidad y las experiencias que están viviendo en la adolescencia.

Todo el trabajo que se despliega en la U. E. Letort es aplaudido por Pablo Picerno, decano de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la Universidad Central.

Es que, como apunta, “solo la educación sexual permitirá que los chicos miren al sexo como algo natural; además, los niños, adolescentes y jóvenes tendrán una sana convivencia entre ellos e incluso aceptarán el criterio ajeno y respetarán la diferencia”.

El mismo criterio es compartido por Vázquez, y agrega: “Hoy, más que nunca, es vital esta clase de talleres para poner freno al excesivo número de casos de niños y adolescentes con comportamientos inapropiados”. En lo que va del año ya ha tratado, en su consultorio de Proeps, 100 casos.

Según Vázquez estos problemas se reeditan por la precocidad sexual de los chicos, la madurez adelantada e influencia de los medios de comunicación.

Por ello, agrega Picerno, “todo lo que se refiere a la sexualidad, estilos de vida saludables y generar conciencia son asuntos trascendentes y deben ser abordados desde los primeros años de vida en el hogar y luego en la escuela, el colegio y la universidad”. De hecho, cuenta, en varias facultades de la Universidad Central está incluida la asignatura de Salud Sexual y Reproductiva.

Díaz insiste en que la educación sexual debe ser abordada desde temprano: “Todas las personas somos seres sexuales desde el momento del nacimiento y durante toda la vida tenemos una serie de preguntas, las cuales deben ser absueltas oportunamente”.

Sin embargo, según Picerno, algunas autoridades de los planteles no alcanzan a ver esa importancia, porque todo lo referido a la sexualidad -pese a la supuesta libertad- todavía sigue siendo un tabú, todavía seguimos respondiendo a ese paradigma de pensar que lo sexual es negativo.

Pero, ¿en qué etapa de la vida la educación sexual debe ser abordada con mayor énfasis por los especialistas? Todos los entrevistados concluyen que en todas, pero sobre todo en la pre adolescencia, adolescencia y en la juventud.

Y los temas que deben ser tocados, según Picerno, son: relaciones sexuales, proceso de la fecundación, anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual.

Finalmente, los especialistas dicen que actualmente los niños, adolescentes y jóvenes están tan expuestos a la televisión y a la Internet que están adquiriendo una serie de información que, en la mayoría de casos, es incorrecta y ahí está el trabajo de los adultos, sean orientadores vocacionales, docentes o padres de familia.

Ellos, concluye, están obligados a generar un clima de confianza y a conversar de ciertas cosas que podrían estar erradas.

Los cuatro temas claves de un taller

Relaciones sexuales. Hablar sobre las implicaciones y   responsabilidades de las relaciones sexuales. Reflexionar  sobre las características de una sexualidad sana y gratificante.  Hacer una valoración crítica de los principales problemas o dificultades que se pueden producir.   

Proceso de la fecundación y gestación.   Brindar un conocimiento   cercano de todo el proceso que conlleva el hecho de generar una   nueva vida. Las responsabilidades derivadas del nacimiento y también del compromiso de fundar una verdadera  familia.

Anticonceptivos.  Este tercer punto debe ser abordado con amplitud,  mucho conocimiento ante los métodos en sí mismos y las consecuencias. Es una información para protegerse no
solo de los embarazos sino también de las posibles  transmisiones  de infecciones y de dolencias.

Enfermedad de transmisión sexual.  No  generar temor sino comprensión y concienciar sobre las enfermedades de este tipo. Una de las consecuencias de las relaciones sexuales es  la exposición a  enfermedades y el conocimiento  permite  prevenir y decidir.

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