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Reds. Riobamba y Ambato

Luego de tres semanas de una operación de hernia, Segundo Calero asistió  a un chequeo  en el dispensario médico, junto a su vivienda, en Llimpe Grande, en el cantón Quero (Tungurahua).

El estrecho consultorio está abierto  los  jueves y viernes, y es parte de los 11 dispensarios del Seguro Social Campesino (SSC) de Tungurahua que funcionan con seis médicos. Allí, el galeno Pablo Torres atendió a 15 afiliados y 10 niños  el último viernes. 

Sin el servicio, una parte de los habitantes de la comuna Llully de la parroquia Totoras, en Chimborazo, debe recorrer 42 kilómetros  para llegar a los hospitales de Alausí o Guamote.

En el pueblo, cuando  hay un enfermo se debe esperar hasta el otro día para llevarlo en bus hasta el Hospital, ya que alquilar una camioneta cuesta USD 40. Allí  no hay un subcentro de salud.   

Según Jorge Achuari, médico del dispensario, 2 500 personas están afiliadas, pero cuando hay una emergencia debe atender a los pacientes que no están asegurados,  la diferencia es que no les entregan medicamentos.

Por el pago de USD 1,13 mensuales al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social se les atiende en medicina general, prenatal y entrega de medicamentos.

El dispensario ubicado en la calle principal del pueblo cuenta con equipamiento básico, camilla, escritorios, equipo esterilizador y armarios donde guardan las medicinas y las historias clínicas de cada uno de los afiliados.
 
Más de 700 familias son atendidas en la comunidad; en su mayoría  campesinos de  la zona. En Chimborazo se benefician alrededor de 19 000 personas de este servicio.  Según  Torres, cuando hay pacientes con enfermedades graves se autoriza el paso al hospital del IEES en Ambato.

En  la comuna Shobollpamba de la parroquia San Juan. El dispensario médico estuvo  lleno de pacientes. Allí, Patricio Vásconez, con ayuda de su auxiliar de enfermería apura  el trabajo. Atienden a diario a 30 pacientes con diferentes enfermedades y patologías.

En lo  que va del año se hicieron 37 transferencias de pacientes hacia el Hospital del IESS en Riobamba.  Una de ellas es María Salvadora, quien se  fracturó  la nariz.  

Pero en patologías tradicionales como gripes, infecciones, cortes, entre otras, se entrega la medicina que está en ‘stock’ a los pacientes, caso contrario deben comprar   aparte. Eso confirma César Casa, que en su  última receta debió adquirir insulina.  Tampoco en las bodegas de los dispensarios del SSC hay utensilios para las pruebas de embarazo. Algunas necesidades se suplen con las farmacias comunitarias.

A media hora de Shobollpamba está  el dispensario médico de la comuna San Francisco de Cunuhuachay de la parroquia Calpi en Riobamba. La atención médica es similar a la de los otros centros. El local no tiene equipo odontológico ni  laboratorio.

En el centro se atienden a más de 480 jefes de familia, lo que significa   otras 1 800 personas (esposas e hijos). Esto generó que la existencia de medicamentos se agotara, especialmente en   analgésicos, antibióticos y parasitarios. Pero esperan que lleguen en los próximos días para recetar a los pacientes, la mayoría indígenas.

 Un sector desatendido

En las comunidades alejadas  de Quero se califica  como bueno el servicio prestado por el SSC.  Hay muchos problemas respiratorios por la ceniza del volcán Tungurahua y la gente  llega  en busca de atención a los dispensarios.
 
Según  el informe del dispensario médico de Llully,  de los 150 niños menores de  5 años del poblado, el 60% sufre de parasitosis y desnutrición crónica.

En Chimborazo  se anunció que en los próximos días llegarán los medicamentos faltantes  para los diferentes dispensarios.
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