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Es un bisturí pero no hace cortes. En su lugar lanza ‘disparos’ de rayos gamma para eliminar tumores y otras lesiones cerebrales sin necesidad de abrir el cráneo.

El sistema Leksell Gamma Knife Perfexion o bisturí de rayos gamma aplica la radiocirugía estereotáctica. Este procedimiento consiste en lanzar radiación en cantidades precisas para destruir la afección sin dañar el tejido cerebral sano. Por eso es ideal para lesiones de difícil acceso.

El tratamiento no es nuevo. Surgió en los años 50 y fue desarrollado por el científico sueco Lars Leksell. Desde entonces fue modernizándose y actualmente se practican cerca de 60 000 procedimientos anuales en el mundo.

Europa y Estados Unidos fueron pioneros en su aplicación. En los últimos años se sumaron países latinoamericanos como Argentina, Colombia y Chile. Su alto costo imposibilitaba traerlo al país. Pero tres neurocirujanos ecuatorianos coordinan la adquisición de un equipo Gamma Knife, de la firma Elekta (Estocolomo-Suecia). Desde noviembre estará disponible en Guayaquil.

La máquina tiene un sistema computarizado. Muestra imágenes del objetivo en múltiples planos, lo que permite identificar de manera más certera el ‘blanco’. El ‘software’ calcula el campo tridimensional de la lesión para ajustar con precisión su tamaño, posición y profundidad en el cerebro.

“No hay dolor. El equipo lanza la cantidad exacta de radiación que necesita el paciente, que es lo que calcula la computadora. No se le da más ni menos, apunta al sitio preciso y el rayo penetra hasta donde tiene que penetrar”, explica el neurocirujano Roberto Ramírez Cucalón, parte del equipo médico que trabajará con el Gamma Knife en Ecuador.

La máquina, similar a un resonador magnético, emite radiaciones de cobalto radiactivo, químico que tiene la particularidad de destruir células tumorales. Hasta cierto punto la técnica es similar a la radioterapia que aplican los centros oncológicos, con la diferencia de que el paciente acude una sola vez y que los rayos se enfocan únicamente en la lesión.

El bisturí de rayos gamma sirve para la extirpación de tumores cerebrales en cualquier localización: tumores de la glándula hipófisis, tumoraciones benignas o malignas, malformaciones arteriovenosas (un ovillo de arterias y venas), tumores del nervio auditivo (neurinomas acústicos), tratamiento de dolor facial y se está empezando a manejar en ciertos tipos de trastornos psiquiátricos.

Los neurocirujanos Roberto Santos Ditto y Henin Mora también son parte del equipo que implementará esta tecnología en el país. Ambos coinciden en que el diagnóstico preliminar marca la ruta del tratamiento. Las imágenes por resonancia magnética nuclear y la tomografía computarizada ayudan a ubicar la lesión. Con esto, el ‘software’ calcula la cantidad exacta de radiación.

Para el tratamiento, la cabeza del paciente es fijada a un halo estereotáxico, una estructura metálica que ayudará a posicionarlo. Luego ingresará en una especie de túnel, en cuya parte superior se ubica la bomba de cobalto, con 201 fuentes por donde salen los rayos. Estas se utilizan según cada lesión. El tiempo también depende de la lesión y puede tomar entre 20 minutos y varias horas. Por precaución el paciente luego es hospitalizado por solo 24 horas para el control posoperatorio.

Ramírez recalca que la lesión no desaparece en el momento, sino progresivamente. Pero los síntomas (dolor de cabeza, náuseas, vómito, alteraciones en el movimiento, trastornos visuales y signos de hipertensión endocraneal) disminuyen considerablemente hasta desaparecer.

El centro Gamma Knife Ecuador se ubicará en la nueva torre médica de la Clínica Alcívar, en el sur de Guayaquil. Los neurocirujanos que son parte del proyecto aseguran que el equipo estará a disposición de todos los médicos que deseen enviar a pacientes.

La inversión en el proyecto es de USD 3,5 millones, incluido el búnker donde se instalará el equipo. Ingenieros suecos trabajan ahora en su calibración. Alexandra Santos, gerenta de Gamma Knife, calcula que atenderán de 150 a 300 pacientes por año. El tratamiento costará USD 12 000.

En otros países

600 000 procedimientos con Gamma Knife se han realizado en el mundo. Los tumores malignos ocupan el 42% de casos, los benignos un 35%, los problemas vasculares un 16% y otras patologías un 7%.

Hay 250 sistemas instalados en el mundo. Estados Unidos ocupa el primer lugar con el 45%. Le sigue Japón con el 22% y Europa con 13%. Latinoamérica apenas ocupa el 1%.

No se necesita de cuidados intensivos ni hospitalización. Se elimina el riesgo de infecciones o secuelas.

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