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La prohibición de fumar en espacios cerrados y de acceso público que establece la Ley Orgánica para la Regulación y Control del Tabaco, empieza a cumplirse en bares y discotecas del país.

José Franco, de 26 años, quien frecuenta estos sitios en Guayaquil, donde un 14,10% de la población fuma, según el estudio El Consumo de Tabaco en Ecuador y su impacto en la Mortalidad, hecho en el 2010, asegura que hay sitios de diversión en los que ya existe restricciones. “Me parece positivo”, así no contaminamos a otras personas”.

En los conciertos también hay menos humo, asegura Pamela Cueva, de 28 años, quien cuenta que en espacios preferenciales como ‘Black Box’ es prohibido encender cigarrillos. Esto no ocurre en las localidades generales, donde el humo aún sigue impregnándose en la ropa y el cabello de quienes asisten.

La contaminación está desapareciendo en restaurantes de Quito, donde se estima que el 25% de la población fuma, de acuerdo con el estudio citado. En el TGI Friday’s, donde el cigarrillo complementaba las veladas con cocteles, ya no hay zona de fumadores y el ambiente 100% libre de humo, se inunda con el aroma de la carne preparada a la barbacoa.

En la Ley se entiende como cerrado, “todo espacio cubierto por un techo, sin importar la altura a la que se encuentre”. Este parámetro incluye a lugares como la Plaza de las Américas, donde ya no se permite fumar en el área social. En ese sitio, al cual asisten niños, adolescentes y familias completas, todavía hay restaurantes que permiten fumar. Esto no debería ser así, dice Carlos Velasco, titular de la Comisión de Salud de la Asamblea, quien sostiene que esos locales están bajo el mismo techo.

El cumplimiento de la normativa, que aprobó la Asamblea el pasado 17 de junio y que el Ejecutivo envió al Registro Oficial el 13 de julio, depende mucho de las reglas de cada local y de la posición de sus dueños. Así lo asegura Marcos Negrete, un lojano de 42 años, quien hasta ahora no ha tenido problemas para fumar en los casinos de Quito.

En el art. 31 de la Ley se establecen multas de seis a diez remuneraciones básicas unificadas y clausuras de hasta 15 días de los locales que incumplan con las prohibiciones.

Para evitar estas sanciones hay bares, discotecas y karaokes que ya no venden ni permiten el consumo de tabaco. Esto lo comprobó Daniela Cajas, de 22 años, quien fue a un karaoke, que hay en la av. Ajaví, en el sur de Quito. En ese local le pidieron que saliera a la calle para que fume a gusto. Lo mismo le pasó a Daniel Espinoza, de 23 años, en una discoteca de la Eloy Alfaro, en el norte. “Me parece bien, porque así se respeta al que no fuma”, dice el joven quien se autocalifica como un fumador social.

Daniel Sabina, quien trabaja en el Salsa Club, que está ubicado en la Mariscal Foch y Reina Victoria, confirma que en esa discoteca solo se baila al ritmo de la música, mas no al del cigarrillo. “Le explicamos al cliente que no se permite fumar antes de que entre, así evitamos problemas”, agrega Sabina, quien confirmó que la política antitabaco se aplica desde que inició el negocio.

En otros espacios de diversión nocturna, en cambio, la prohibición se restringe a un cartel que dice: “zona libre de humo”, pero las nubes del cigarrillo siguen presentes. “Hay avisos (de restricción) y ya no venden cigarrillos, pero yo no he tenido problemas para fumar adentro”, certifica Mauricio Soria, de 39 años.

Los ceniceros con colillas y restos de cajetillas también están presentes en los bares cerveceros que hay en La Mariscal.

La educación y la cultura son factores que también influyen entre los fumadores. En el No Bar, hay quienes prefieren salir a fumar en la puerta o al filo de la vereda. Un representante de este bar comentó que esa práctica es común entre los extranjeros, especialmente de los que provienen de países, donde ya se aplican severas reglas para prohibir el consumo del tabaco.

Bialo Rodríguez, quien trabaja en el bar La Bota, cuenta que hay gente a la que se le hace difícil dejar de fumar, por eso ofrecen un balcón para sus clientes.

Vinicio Vázconez, de 33 años, quien considera que la cerveza y el tabaco siempre van juntos, reconoce que cada vez hay menos espacios para fumar, por eso acude a la plaza Foch, donde consume al aire libre y en un ambiente de fiesta.

Las restricciones y prohibiciones al tabaco

Art. 14

La normativa prohíbe la venta y expendio de tabaco a menores y por menores de 18 años. Estos productos tampoco pueden estar presentes en centros educativos de cualquier nivel.

Art. 19

La publicidad y promoción de los cigarrillos sí está permitida en sitios que son de acceso exclusivo para mayores de edad. También la promoción directa que el consumidor solicite.

Art. 21

Se entiende como espacios libres de humo de tabaco a los sitios cerrados, como los lugares de trabajo y de atención y acceso al público. Esto incluye a los bares y las discotecas.

Art. 23

En los lugares establecidos como 100% libres de humo está prohibido establecer zonas destinadas a los fumadores. Hay excepciones para habitaciones en sitios de alojamiento, como hoteles y hostales.

Art. 24

Los sitios libres de humo deben tener señalizaciones gráficas, que indiquen la prohibición de consumir tabaco.Estas señales deben estar escritas en castellano y si es necesario en otro idioma.

Art. 26

El Ministerio de Salud debe establecer sistemas informáticos y de comunicación gratuitos para que los ciudadanos puedan presentar sus denuncias y quejas relacionadas con los espacios libres de humo.

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