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Lorena Naranjo, de 23 años, toma ‘Diane 35’ desde que tenía 16. Desde pequeña sufre problemas hormonales (ovario poliquístico) y las pastillas fueron la solución para combatir los fuertes cólicos menstruales, los irregulares períodos, el acné y el excesivo vello corporal.

Su endocrinólogo le recetó las pastillas hasta cuando Naranjo se regulara, pero cuando inició su actividad sexual, las Diane 35 también le ayudaron como anticonceptivo. Sus desordenes hormonales disminuyeron relativamente: ya no tenía los cólicos ni excesivo vello ni períodos irregulares, pero sus ovarios continuaba con miniquistes.

Al igual que otras ecuatorianas, Naranjo continúa adquiriendo las pastillas en cualquier farmacia nacional sin prescripción médica. Las Diane 35 se expendían en 135 países, entre ellos Ecuador, sin ningún impedimento hasta la semana pasada, cuando el gobierno de Francia prohibió su consumo anticonceptivo porque algunos pacientes murieron de trombosis venosa. La comisión regulatoria de este país afirmó que las pacientes de Diane 35 corren un riesgo cuatro veces más altos de padecer trombosis venosa.

El ginecólogo Carlos Altamirano, del Hospital Municipal San José, precisa que las Diane 35 han estado en observación desde hace cinco años porque sus efectos secundarios y su consumo de anticoncepción altera el metabolismo de la paciente y puede provocar infecciones hepáticas, tensión mamaria, problemas cardíacos y trombosis venenosa.

La ecuatoriana Sonia Gómez, ginecóloga de la Clínica del Bosque, aclara que estas píldoras deben ser utilizadas solamente para desórdenes hormonales. Para prevenir embarazos se recomienda consumir pastillas menos potentes que no alteren el comportamiento físico de la paciente.

Naranjo ha suspendido más de una vez el consumo de las Diane 35, porque su doctor le recomendó que, si necesita un anticonceptivo, es necesario bajar la dosis de consumo de las pastillas.

La paciente revela que no deja completamente este medicamento porque lo toma desde hace muchos años y tiene confianza de sus efectos anticonceptivos. Recuerda que, una vez, su doctor le explicó que debería probar con anticonceptivos sin hormonas (preservativos) porque, cuando llegue a la menopausia, necesitará hormonas y probablemente su cuerpo estará saturado de estas sustancias, lo que provocará alteraciones físicas y conductuales.

Gómez enfatiza que ningún cuerpo reacciona de la misma manera y que, al decidirse por un anticonceptivo, hay que probar cómo funciona en el organismo.

Desde la semana pasada en Francia solamente se acepta el consumo de Diane 35 para tratamientos hormonales y con prescripción médica. La ginecóloga recomienda evitar el consumo de estas pastillas cuando el tratamiento hormonal finalice.

Altamirano dice que el consumo de este medicamento debe ser supervisado de mejor manera porque, aunque las pacientes desconozcan de sus efectos, los doctores son a la larga los responsables del tratamiento. Por supuesto, no debería ser vendido sin receta.

El ginecólogo aclara que las Diane 35 son una parte de tratamiento hormonal, pues las alternaciones deben ser analizadas individualmente para determinar sus efectos.

Francia en la mira

La farmacéutica  que elabora las pastillas Diane 35 solo ha comentado que sus laboratorios no cuentan con estudios que certifiquen los daños.

En Francia, se han registrado desde 1987 al menos cuatro casos de muerte que estarían relacionados con la ingesta del medicamento, según la agencia AFP.

Hace poco fue noticia en Francia el anticonceptivo Méliane. Una mujer que sufrió una apoplejía presentó una denuncia.

315 000 francesas son las que tomaron Diane 35 o su genérico durante el 2011.

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