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El desarrollo económico y el aumento progresivo de la población y turistas en las Islas Galápagos tiene un alto precio: genera una demanda creciente de bienes y servicios que, a su vez, producen miles de toneladas de basura y desechos líquidos.

Anualmente se producen en el archipiélago 6 327 toneladas de basura. La mayoría de desechos (3 783 toneladas) se genera en Santa Cruz. Principalmente en su capital, Puerto Ayora, donde viven 12 630 personas, según el último censo.

Según Eliécer Cruz, vocero de la organización internacional ambientalista WWF, la consecuencia más riesgosa del crecimiento poblacional es, a su vez, el ingreso de especies ajenas a las islas. Las últimas décadas se han introducido 748 tipos de plantas. En el archipiélago hay 500 variedades de plantas nativas. A estas especies, que han causado severos impactos en la biodiversidad nativa, se suman muchos invertebrados, especialmente los mosquitos que llegan en aviones y barcos a las islas.

Una investigación publicada por la revista británica Proceedings of the Royal Society advierte que las enfermedades que transportan estos insectos -como el virus del Nilo occidental o la gripe aviaria- podrían ser letales para tortugas gigantes, iguanas marinas y otras especies de estas islas protegidas del Pacífico. El mosquito doméstico del sur (Culex Quinquefasciatus), que fue visto por primera vez de forma aislada hacia 1980, llega a Galápagos a diario, aunque todavía en pequeñas cantidades.

Además de la basura generada, en el ambiente insular se expulsan las aguas servidas de la población, que carece de un sistema de alcantarillado y agua potable. El líquido es arrojado directamente al mar, según reconocen técnicos de las municipalidades de Puerto Ayora y Puerto Baquerizo, lo que contamina la reserva marina (ver más nota compartida).

Para enfrentar la generación de desechos sólidos, a partir del 2006 la Municipalidad de Puerto Ayora inició un proyecto de reciclaje, con el apoyo de varias organizaciones como la WWF, el Parque Nacional y la Fundación Galápagos. Se trata de un sistema de separación en la fuente donde se generan los residuos. Incluye tres tachos de color verde, donde se arrojan los residuos orgánicos; azul, para los materiales reciclables, como plástico, papel, vidrio; y negro, donde se deposita el material que no se puede tratar, como pañales, ropa, servilletas…

En las calles, hogares, escuelas y diferentes entidades y locales de Puerto Ayora, se pueden observar esos recipientes, que se colectan en diferentes días de la semana.

Lo fundamental, según Xavier Salazar, encargado de la Dirección Ambiental del Municipio, es la colaboración de la gente. Para reforzar el proyecto, el Cabildo expidió una ordenanza, que establece multas e incentivos.

“Religiosamente cumplimos con el manejo de nuestros desechos, en cada casa tenemos los tres tachos. Aunque el sistema es muy eficiente, falta que las personas que llegan y se quedan de manera informal se involucren y tomen consciencia de su importancia”, dice Maritza Guarderas, residente de Galápagos, quien vive en el barrio Motosamo.

Diariamente en esta población se producen 12 toneladas de basura. El 30% se recupera, entre desechos orgánicos y material reciclable; el resto se traslada al botadero de basura, a cielo abierto, ubicado en el kilómetro 27 en la vía a Baltra. Allí, los desechos son quemados, con el consecuente impacto en el ambiente.

El material para reciclaje se compacta en una planta y luego se transporta, en barcos de carga, hasta el puerto de Guayaquil, donde es vendido. Los restos orgánicos son transformados en abono, que se vende o se dona.

Pero el aumento permanente de las cantidades de basura ha limitado la capacidad de reciclaje. Cuando empezó el proyecto se recuperaban 12 toneladas mensuales. Actualmente se recuperan 45 toneladas. “Estamos en un punto en el que ya no podemos reciclar más basura, físicamente es imposible, porque tenemos limitaciones de personal, equipos…”, sostiene Salazar.

El plan de manejo de desechos también se aplica en San Cristóbal y en Isabela. En Puerto Baquerizo, los residuos son tratados en el centro de gestión, ubicado a diez minutos del poblado.

El supervisor del centro es Robinson Suárez, quien dirige a un equipo de ocho trabajadores. “En vista del aumento de la basura, iniciamos campañas entre los habitantes para reducir el consumo, especialmente de basura que no se puede reciclar, como material plástico, pañales y servilletas”.

Uno de los mayores problemas del Municipio es el manejo de los desechos no reciclables. A poca distancia del centro de tratamiento hay un botadero donde están acumuladas 500 llantas, y otros objetos, que nadie quiere comprar y o transportar al continente, hace seis meses. El Cabildo espera que la Marina los apoye para sacar ese material al continente.

Las aguas servidas contaminaron varias fuentes

La falta de los servicios básicos de alcantarillado y tratamiento de aguas servidas  en Galápagos, ha generado focos de contaminación, especialmente en Puerto Ayora.

Eso se evidenció luego de un estudio del agua impulsado por el Parque Nacional Galápagos con el apoyo de la Agencia de Cooperación   de Japón (JICA), que empezó el 2005.
 
El parámetro de mayor preocupación y que necesita atención urgente es el de la presencia de coliformes (heces) fecales, indica el estudio

Desde el 2008, la concentración anual de coliformes fecales en la grieta del Colegio San Francisco, en Santa Cruz fue en promedio 1236 colonias por cada 100 mililitros de agua.

Esto indica contaminación por heces fecales, teniendo en cuenta que la norma técnica ecuatoriana establece un límite máximo establecido de 600 colonias por cada 100 mililitros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), aún más conservadora recomienda un recuento de 0 colonias de coliformes fecales por cada 100 ml de agua para beber, por lo que se puede afirmar que el agua de estas grietas no es apta para el consumo.

En el caso del sector El Manzanillo en la isla Isabela, el nivel de coliformes fecales durante el 2008 mostró un promedio de 756 colonias por cada 100 mililitros de agua. Esto sugiere que si bien el nivel de contaminación es aproximadamente 40% menor que el de la grieta del Colegio San Francisco, existe un alto grado de contaminación por heces fecales e igualmente el agua no es apta para el consumo.

Otro sitio altamente contaminado con coliformes fecales fue una vivienda escogida al azar en Puerto Villamil, que alcanzó un nivel de 1011  colonias por cada 100 mililitros de agua.

Las viviendas muestreadas en Puerto Baquerizo Moreno registraron un promedio anual de 433 colonias por cada 100 mililitros de agua, y 481,1 colonias por cada 100 mililitros de agua para la Laguna de las Ninfas.

Solamente la planta del Municipio de San Cristóbal no registró presencia de coliformes fecales en el 2007-2008.

Para reemplazar esas fuentes, el Cabildo de Puerto Ayora  ubicó  otra grieta en  el sitio conocido como la Camiseta, que hoy es la principal fuente de agua.

Con el apoyo del  Miduvi, el Cabildo construyó un sistema de captación desde esa grieta.   Actualmente el 95% de los habitantes  recibe agua para cubrir diversas necesidades.

Primera planta  de tratamiento

La carencia de sistemas de alcantarillado y agua potable en Galápagos es uno de los principales problemas irresueltos durante décadas por las autoridades locales.   

Ninguno de los poblados de las islas cuenta con esos servicios, aunque paradójicamente los ingresos por la actividad turística superan los USD  420 millones anuales. Solo el 15,5% del total se queda en las islas, según un estudio de la Fundación Charles Darwin.
 
Ante la falta de esos servicios los municipios de Puerto Ayora y Puerto Baquerizo Moreno gestionan préstamos con el Banco del Estado y el Miduvi, que ya ha financiado la realización de los estudios de factibilidad de esas obras. El Cabildo de Santa Cruz contrató los estudios de factibilidad, de diseño y de impacto del sistema de alcantarillado, que está valorado en aproximadamente USD 12 millones.

En ese mismo proceso está la alcaldía de Puerto Baquerizo, que sin embargo avanzó mucho más en la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales. Esa obra, que fue cofinanciada por el Gobierno,  está prácticamente lista.  Las aguas servidas  ya no se arrojarán al mar, como venía sucediendo, sino que se reutilizarán en fincas y cultivos, dice el alcalde Pedro Zapata.

Aquí también trabajan en el proyecto para ejecutar el sistema de agua potable y alcantarillado, que  cuenta con el financiamiento del Banco del Estado.

El relleno en Santa Cruz

El Cabildo de Puerto Ayora  contrató el estudio del diseño de relleno sanitario, ya que actualmente la basura se arroja en un botadero a suelo abierto.  La consultoría se concretó entre el 2009 y el 2010. El costo del relleno se estima en USD 1,2 millones, con el financiamiento del Banco del Estado y del Parque Nacional.

Con  la construcción de este relleno  se espera contar con un manejo integral de  la basura. Esperan inaugurar la obra el próximo año, una vez que se concrete el préstamo del Gobierno.

Para llevar los desechos  que pueden reciclarse al Ecuador continental el Municipio de   Puerto Baquerizo contó con el respaldo de los barcos Virgen de Monserrate y Angelina.

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