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Los institutos superiores son una de las alternativas que tienen los estudiantes que no obtengan un cupo en las universidades, a través del Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA).

En el país, según la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), existen 280 institutos superiores públicos, cofinanciados y privados.

Esta opción, además, es la que tiene el Gobierno para reubicar a los estudiantes de las universidades de categoría E, que tras las evaluaciones del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces) sean cerradas.

El InstitutoTecnológico Superior Cordillera es uno de los centros privados de Quito, cuyas autoridades ya iniciaron diálogos con la Senescyt el viernes pasado, para recibir a los estudiantes. Este centro, fundado en abril de 1993, cuenta con 5 200 estudiantes y está en capacidad de recibir 3 000 alumnos para los primeros niveles. En sus cuatro edificios, en el norte, ofertan carreras en ciencias y tecnológicas, como Administración de Empresas, Diseño Gráfico, Educación, Administración Hotelera y Turística, Salud y Sistemas.

Hay 160 docentes a tiempo completo, medio tiempo y por horas, con títulos de tercer, cuarto y quinto niveles. Cada aula tiene30 alumnos, en promedio.

Los estudiantes aseguraron que la educación es similar a la de cualquier universidad, “solo cambia el nombre de instituto”, indicó Jaime Santos, alumno. Los horarios son flexibles, en la mañana y la noche. También hay uno especial, para los estudiantes que trabajan, llamado intensivo, que se dicta los fines de semana, de 07:00 a 17:00.

Otro instituto privado es el Tecnológico Quito, que opera desde 1984 en el norte de Quito y hoy forma a 68 alumnos, en las jornadas de la mañana y noche.

En 300 m² hay cinco aulas y están en proceso de ampliación para recibir a 100 estudiantes más. Según Iván Cadena, su rector, en cada curso reciben clases entre 10 y 15 alumnos. Son ocho docentes, cinco cuentan con contrato de tiempo completo y tres por prestación de servicios. “Nuestro instituto no es muy grande, pero sí garantizamos la educación y formación de nuestros estudiantes”, enfatizó.

Aquí se ofertan dos carreras: Análisis de Sistemas y Tecnología en Comercio Electrónico. Ambas duran tres años, divididos en seis semestres.

El pasado viernes, por ejemplo, un grupo de estudiantes realizaba un video comercial ofertando sus servicios para subirlo a Internet. Iván Martínez, director de Proyectos, precisó que la fortaleza de esta institución “es el conocimiento práctico”, pues una de sus fortalezas es la creación de ‘software’ y programas.

Augusto Espinoza, subsecretario de Educación Superior de la Senescyt, manifestó que son una alternativa válida para suplir la carencia de los cupos, que podrían presentarse en el resto de universidades del país.

De los 280 institutos, 143 son de educación pública, el resto son cofinanciadas y privadas.

Solo en Pichincha existen 75, el Cordillera es el centro con mayor número de carreras: 21. El resto de centros educativos ofertan siete carreras, en promedio, y duran entre tres y cuatro años.

El estudiante accede al título de tecnólogo y técnico, en la mitad y al final de los estudios, respectivamente. Los costos de matrícula y pensión varían de acuerdo con su infraestructura y carreras. En el Cordillera, por ejemplo, la matrícula cuesta USD 55, al igual que la pensión mensual. Mientras que en el Tecnológico Quito, la matrícula y la pensión están en USD 60.

Pero al igual que las universidades de categoría E, los institutos tecnológicos también han sido cuestionados, principalmente, por su infraestructura y su calidad académica. Por ahora, a manera de un plan piloto, la Senescyt indicó que chequea los programas de estudio de los institutos técnicos y tecnológicos.

Espinosa explicó que evalúan aspectos como la calidad de la oferta académica y la cabida que tienen los egresados de los institutos superiores en el mercado laboral actualmente.

En noviembre del 2011, la Senescyt inició un proceso de depuración en 116 centros que no están operativos, muchos de ellos eran fantasmas. Esta fase concluirá en abril. Posteriormente, explica Espinosa, se delineará un plan para fortalecer la formación técnica y tecnológica. Guillaume Long, presidente del Ceaaces, también indicó que tras la evaluación de las universidades de categoría E y del resto de centros de educación superior, los institutos también serán sometidos a evaluaciones.

Adicionalmente entrarán a revisión las 5 000 carreras que hay en el país, según el Ceaaces. Long señala que hay mucha heterogeneidad de la oferta. “Hay muy buenas carreras, pero varias dejan mucho que desear... Esa revisión podría con llevar al cierre de varias carreras”. El Consejo de Educación Superior (CES) analizará cada carrera . Mientras esto sucede, la Senescyt está en una fase de análisis con los representantes de los institutos para que den cabida a nuevos estudiantes, pues tienen sus propias pruebas de admisión.

Punto de vista

Germán Rojas/   CES
 
‘Hay centros que ayudarían y otros no’

Hay institutos que sí pueden servir para el plan de contingencia. Como Presidente de la Comisión de Institutos y Observatorios del Consejo de Educación Superior, puedo asegurar que los estudiantes irán a centros de mejor nivel que en donde están ahora, esa es la meta.

Se realizará una evaluación previa, porque sí es cierto que existen institutos que no ofrecen una buena calidad educativa.

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