Tiempo de lectura: 4' 28'' No. de palabras: 653

El cierre de quirófanos que se planificó desde el 2010 y que se realizó el pasado 10 de enero en el hospital Baca Ortiz de Quito provocó un aplazamiento de cirugías electivas. Es decir, las que pueden diferirse sin que los niños sufran problemas.

Estas operaciones suman un 30% de un total de 655 mensuales que se atiende, explicó Alexandra Rosero, directora médica. El otro 70% de cirugías (462) emergentes o inaplazables se atiende en las en las áreas de oftalmología, quemados, cirugía plástica y cardiotorácica.

Y los casos de baja complejidad se transfieren al hospital dermatológico Gonzalo González, en el sector de La Vicentina.

Rosero aclaró que el aplazamiento de operaciones en todas las especialidades es un problema que se arrastra desde hace unos 10 años, debido a la saturación del servicio. Comentó que hasta antes del cierre del área de quirófanos ya había 1 500 cirugías que estaban pendientes en todas las especialidades.

Esta problemática será analizada hoy a las 10:00 por los médicos de esta casa de salud, pues calculan que hay unos 12 000 niños, que necesitan operarse. Los galenos, quienes exigen el anonimato por miedo a represalias, también se quejan de la higiene y las condiciones de trabajo de los quirófanos, que se instalaron por la emergencia. Incluso han enviado cartas al Ministerio de Salud y a la Presidencia sobre esto. En el sexto piso, por ejemplo, señalan que el lugar donde se realizan las cirugías no cuenta con instalaciones probadas de gases, oxígeno ni de eliminación de fluidos.

Pero Rosero asegura que las instalaciones de los quirófanos se hicieron respetando todas las medidas de bioseguridad. El proceso, según comentó, fue complicado porque incluso se construyeron desagües y lavabos. Y agregó que se hacen evaluaciones periódicas para comprobar la asepsia no solo de las salas de operación sino de todo el centro hospitalario.

Debido a que los quirófanos que están en funcionamiento atienden a varios tipos de operaciones, los profesionales médicos y enfermeras han manifestado su preocupación por la salud de los niños quemados, que son muy susceptibles a la contaminación.

Pese a todos estos inconvenientes, Visita Arizala, de Esmeraldas, dice que los pequeños sí reciben los cuidados para evitar infecciones. Esta mujer tiene a su hija Daily González en el área de quemados durante un mes y 12 días, por quemaduras graves en el rostro, los brazos y el pecho.

Lilia Berrones, de 38 años, en cambio, dijo que los retrasos a veces se dan por la falta de medicinas o insumos especiales. Esto lo sabe porque su hija, Nayeli Viñán, tuvo que esperar dos meses para operarse de la vista. Esto debido a que no había unos lentes, cuyo costo oscila en USD 300.

En cuanto a la dotación de medicinas, Rosero explicó que el hospital cubre el 95% de las enfermedades. El 5% restante que falta no está en el cuadro básico o no es de utilización común.

Según la dirección de este hospital, los problemas que preocupan al personal médico y administrativo se arreglarán a mediados de agosto, cuando entre en funcionamiento el área de quirófanos. También se plantea que los médicos de categoría 13 pasen a la 18, cumplan jornadas de ocho horas y ganen un sueldo base de USD 2 505 y obtengan 9% por cumplimiento de metas.

Las inversiones

De enero a mayo de este año se han despachado 403 000 recetas y el hospital espera recibir USD 1 155 626 en medicinas.

El gasto en insumos médicos que se hará hasta julio se estima en USD 871 032. También se espera la aprobación del Ministerio de Salud para comprar equipos por USD 7 142 451.

Hay proyectos para adecuar áreas de Nutrición y Dietética, Farmacia, Neonatología, Unidad de Terapia Intensiva, entre otros.

Califique
2
( votos)