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Durante 12 años José Luis Altamirano padeció parálisis facial. Los primeros síntomas aparecieron mientras el pintor se encontraba en una exposición de sus obras. Repentinamente descubrió que no podía parpadear de un lado. Y al poco tiempo la afección se extendió por toda la parte derecha de su rostro.

Desde entonces acudió a varias consultas, siguió múltiples tratamientos e incluso investigó la posibilidad de alguna operación para curar su enfermedad. Pero, no encontró buenos resultados.

En 1971, en los Estados Unidos, Francia, Taiwán y Japón se desarrollaron varias técnicas de microcirugías correctivas. Mas, las secuelas no se borraban del todo. Seis años después, en Brasil, varios cirujanos modificaron esas técnicas. Hasta que el doctor Fausto Viterbo, de la Universidad de Botucatu, en Sao Paulo, ideó la técnica Viterbo.

El cirujano ecuatoriano Walter Francisco Huaraca se especializó en este procedimiento. La cirugía consiste en retirar un tejido de la parte lateral del muslo denominada fascia lata. Después se extrae el nervio sural de la parte posterior de la pierna, que mide aproximadamente entre 35 y 40 centímetros de longitud.

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Huaraca puntualiza que estas extracciones no implican ningún riesgo para el paciente.

Ese nervio se usará en la cara, como un injerto bajo la técnica de microcirugía. Usando microscopios y lupas microquirúrgicas, se realiza una sutura entre el nervio facial sano y el otro extremo del nervio implantado, que se introducirá en el músculo temporal.

De esta forma se logra una mioneurotización directa, es decir, el paciente obtiene una sonrisa espontánea y simétrica.

Tras la intervención, y con fisioterapias que consisten en realizar movimientos faciales coordinados en un espejo, el paciente logrará sonreír espontáneamente después de seis a ocho meses.

Por su minuciosidad, la operación puede durar de cinco a seis horas cuando se trata de una parálisis total y se requiere un equipo de seis cirujanos. Es una intervención de mínima incisión, por lo que no quedan cicatrices.

Esta técnica se realizó por primera vez en Guayaquil el pasado lunes, en el Omnihospital.

El especialista asegura que el grado de efectividad del procedimiento es del 95%.

José Luis Altamirano fue el primer paciente. El pasado miércoles asistió a un chequeo médico y pudo comprobar su mejoría. Puede esbozar una ligera sonrisa en su rostro y logra cerrar, en su totalidad, el párpado derecho.

Según estudios mundiales, entre 10 y 40 personas por cada 100 000 habitantes padecen parálisis facial. Las causas son múltiples. Pueden ser congénitas, provocadas por herpes genital durante el embarazo o por una mala maniobra médica al momento del nacimiento.

Las infecciones de oído también pueden afectar los músculos faciales y generar una parálisis. Los golpes en la región mandibular, los accidentes o caídas a nivel de la nuca son otras causas, al igual que el herpes simple. Y se descartan los cambios bruscos de temperatura como un detonante para esta afección.

Por ahora, Huaraca tiene un listado de 12 pacientes quienes están pasando por una valoración para ser sometidos a la intervención quirúrgica. Y su primer paciente, José Luis Altamirano, se siente entusiasta y privilegiado por el beneficio. Espera iniciar pronto la fisioterapia para recuperarse lo antes posible y continuar con sus actividades.

Las estadísticas

Esta patología es más común en las mujeres de 10 a 20 años y en varones de más 40 años.

Recuerde que  el cuadro   clínico    tiene un inicio súbito y progresivo durante los primeros 14 días, caracterizado por dolor delante y/o detrás de la oreja, disminución de la sensibilidad  en la mitad de la cara, incapacidad para cerrar los párpados y  la comisura bucal caída.

El 10% de los casos  es parálisis bilateral. Entre el 60 y el 80% de los casos tiene una recuperación completa. Mientras que el 7% es recurrente.
Con la cirugía,   los  resultados que se obtienen corresponden al 95% de regresión de los movimientos faciales.

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