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La pequeña Carol lució un disfraz de pollo de color amarillo. Sus otros nueve compañeros del aula 4 se disfrazaron igual que ella para participar en la inauguración del Centro Infantil de Desarrollo Integral para Niños con Discapacidad Intelectual La Joya, en Otavalo, Imbabura.

Este centro, el primero de este género en el país, atiende a 54 niños del cantón imbabureño desde julio último. Carol tiene un 40% de discapacidad intelectual, según consta en su carné otorgado por el Consejo Nacional de Discapacidades.

Lastenia Erazo, madre de Carol, dice que con la formación que la niña recibe en este sitio aprende varias destrezas y también a superar algunos de sus temores. Precisamente, uno de sus mayores miedos eran los disfraces.

A La Joya llegan niños de todas partes de Otavalo. Los menores, de hasta 12 años, además de educación, reciben terapias físicas y de lenguaje.

El trabajo para hacer realidad este centro empezó hace dos años. La Fundación del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla Ayuda) decidió financiar este plan en Ecuador. El principal motivo para apoyar esta idea es que el país andino es uno de los destinos de trabajo de los pilotos agremiados a Sepla.

Otavalo, con una población de 104 874 habitantes, registra la mayor incidencia de discapacidad intelectual, según el estudio desarrollado por Sepla.

Para Xavier Martínez de Velasco, presidente del Sindicato, este centro es la mayor referencia de las obras hechas por Sepla.

Hasta el momento se han invertido USD 523 261: la mayor parte de recursos se utilizó en la rehabilitación de la infraestructura física y en el equipamiento.

En esta edificación, que actualmente es de propiedad del Municipio de Otavalo, funcionó una de las primeras fábricas textiles de Imbabura. La rehabilitación permitió instalar ocho aulas, una cocina, un patio, baterías de baños y un área para oficinas.

El sábado, durante la inauguración, fue un día de fiesta en el Centro La Joya. Carla, de 7 años, actuó en la primera obra de teatro que narra la historia de este sitio. Los alumnos con disfraces de hormigas, osos, aves y gusanos, que representaron a cada aula, tuvieron su propio papel.

Para Mario Conejo, alcalde de Otavalo, este esfuerzo mancomunado de ocho instituciones debe continuar para asegurar el mantenimiento de La Joya.

Este cantón, comenta, no contaba con un centro especializado para tratar a las personas con discapacidades psíquicas.

La Joya, que fue diseñado para atender a 50 menores, sobrepasó su capacidad. Según Judith Pérez, directora del centro, al menos 26 personas con diferentes discapacidades, mayores de 12 años, esperan por una atención similar.

Por ello, el próximo plan de Sepla es construir un nuevo centro integral en la comunidad indígena de Carabuela.

Según Vicente Alonso Fogué, presidente de la Fundación Sepla Ayuda, este sitio contará con una escuela para alumnos de hasta 18 años. También, un centro de rehabilitación física y psicológica, un sitio para niños gravemente afectados y un lugar asistencial para quienes no tengan familia.

Carla bailó, aplaudió y sonrió en más de una ocasión durante el programa que se extendió hasta las 15:00 del sábado.

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