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Óscar Schwint, presidente de la Asociación Latinoamericana de Bancos de Tejidos (Alabat), es el padrino del Banco de Tejidos del Hospital Eugenio Espejo. Fruto de la cooperación sur-sur, el patólogo clínico argentino visitó por segunda ocasión el Ecuador, con la misión de capacitar a los técnicos nacionales encargados de preparar los tejidos para la donación.

El banco de tejidos de Quito es parte del Organismo Nacional de Trasplantes y Tejidos (Ontot) y oficialmente se inauguró en diciembre pasado. Las pequeñas conquistas que ha reportado hasta ahora se basan en la preparación de córneas para las personas que han recibido un trasplante (44 membranas se han procurado en el país y 74 de han importado, según la Ontot).

La capacidad de los bancos de tejidos es mayor y se puede procurar y almacenar piel, huesos, tendones y hasta válvulas de corazón, con una infinidad de usos quirúrgicos entre los que se destacan la recuperación de quemados, la reparación de huesos dañados por tumores, el reemplazo de válvulas cardiacas, etc.

Schwint explica que cuando los técnicos estén capacitados y se cuente con los recursos necesarios para tener tejidos seguros (que no transmitan ninguna enfermedad), el banco de tejidos del país será exitoso. Añade que se están cumpliendo las etapas correspondientes.

El patólogo argentino indica que el banco de tejidos que dirige en su país tiene 18 años de trabajo y que solo después de este tiempo, su equipo es capaz de procurar todo tipo de tejidos.

Con esta experiencia realizó varios cursos la pasada semana en Quito. En el Hospital Eugenio Espejo supervisó la extracción de tendones de una mujer que falleció en un accidente de tránsito; sus familiares aceptaron la donación de órganos y tejidos.

Estos tendones, una vez que pasen todos los controles, servirán para reparar rodillas deportivas dañadas.

Schwint explica que la tendencia mundial es disminuir el uso de prótesis y empezar a usar más tejidos humanos que son extraídos de donantes cadavéricos o vivos, como el caso de la placenta, pues la membrana amniótica se usa en cirugías oftalmológicas. A largo plazo los bancos de tejidos son muy beneficiosos para los sistemas de salud, por el ahorro que implican.

Los tejidos se pueden extraer del donante cadavérico hasta 16 horas después de la parada cardiaca y luego del proceso de preparación que puede durar hasta un mes, los tejidos listos para el trasplante se pueden conservar entre 2 y 10 años, según la explicación de Schwint.

La doctora María Dolores Nieto, que supervisó el sistema nacional de sangre en Nicaragua, está a cargo del Banco de Tejidos del Hospital Eugenio Espejo desde hace una semana. Su objetivo a corto plazo es preparar tantas placentas como pueda para usarlas en las operaciones oftálmicas.

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