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Un estudio realizado por el científico noruego Lukas H. Margaritis asegura que la aparición del cáncer de útero o de testículos aumenta las probabilidades de ruptura entre las parejas jóvenes.

“Si uno de los cónyuges padece estos tipos de cáncer la relación se afecta y otros tipos refuerzan el vínculo”. El objetivo del estudio fue analizar en profundidad la incidencia que presentaban determinados tipos de cáncer, como el de cuello de útero o el de testículos, en parejas de edades comprendidas entre los 25 y los 35 años. Los resultados fueron reveladores: cuando uno de los cónyuges padece alguno de los tipos de cáncer que afectan de forma directa a órganos relacionados con la actividad sexual, la relación tiende a resentirse hasta el punto de romperse definitivamente.

Estos resultados contrastan con la incidencia de otros tipos de cáncer cuya acción no afecta a la actividad sexual o, al menos, no de forma tan directa. En estos otros casos, los lazos afectivos entre la pareja no solo no se resienten, sino que aumentan su solidez. Por otro lado, el número de rupturas es mayor cuanto más jóvenes son los cónyuges, lo que vendría a confirmar la importancia que el plano sexual tiene en las relaciones matrimoniales en edades tempranas y cómo su papel va perdiendo protagonismo conforme se van cumpliendo años.

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