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Lluvias más intensas, temperatura en ascenso y migraciones de poblaciones humanas y animales por la reiteración de sequías inciden en la transmisión de enfermedades tropicales. Estos cambios, ya estudiados por la climatología, ahora son un desafío también para expertos y autoridades de salud.

El impacto del cambio climático en la salud humana generó polémicas entre los especialistas que asistieron al XVIII Congreso Mundial de Medicina Tropical y Malaria, en Río de Janeiro, en la semana anterior.

El investigador Ulisses Confalonieri, de la Fundación Oswaldo Cruz, considera que muchas veces se trata de “simplificaciones periodísticas”, pues para él este asunto es muy complejo.

El presidente de la Sociedad Brasileña de Medicina Tropical (SBMT), Carlos Costa, dijo que no es atrevido afirmar que el cambio climático tenga consecuencias en estas enfermedades.

Según la SBMT y el Instituto Oswaldo Cruz, organizadores del congreso, las enfermedades tropicales presentes en 49 países representan un enemigo que se aprovecha de la fragilidad social y económica. Son provocadas por virus, bacterias y parásitos que afectan a unos 1000 millones de personas, sobre todo en la parte tropical, donde se concentran las poblaciones más vulnerables de los países en desarrollo.

El mapa de enfermedades tropicales, como el paludismo, malaria, el mal de Chagas, la leishmaniasis, la esquistossomosis y el dengue, comienzan a cambiar. Se trata ahora de dolencias transmitidas por vectores como mosquitos, moscas y caracoles, directamente influenciados por los cambios de humedad, temperatura y lluvias, explican los especialistas.

“El recalentamiento global está tropicalizando regiones subtropicales, y el aumento de la temperatura puede implicar una explosión de parásitos e insectos vectores que se expanden hacia América del Norte, el Cono Sur de América, Australia y Nueva Zelanda”, explicó Costa.

Una evidencia, según el presidente de la SBMT, sería la presencia en Europa de la leishmaniasis, que acomete a seres humanos y canes, una enfermedad instalada en los países del sur de ese continente pero que podría expandirse y cruzar las fronteras si aumenta más la temperatura, aseguró.

Al mismo tiempo, la alteración del clima en los trópicos y sus efectos en el cambio de frecuencia de inundaciones y sequías pueden también alterar la dinámica de la transmisión de enfermedades con el surgimiento de vectores que alteren la inmunidad y resistencia de la población.

Es por eso que un grupo de científicos de Perú, Ecuador y Estados Unidos irán a la Amazonía para estudiar la incidencia del paludismo en escenarios modificados por el hombre, como el uso de la tierra y la apertura de carreteras.

Efectos del clima

Según los expertos,  las inundaciones, por ejemplo, pueden favorecer la propagación de las enfermedades transmitidas por insectos como la fiebre amarilla, el dengue o el paludismo.

Las sequías tendrían un  impacto más indirecto. Al restringir los alimentos, la población estaría más vulnerable a agentes infecciosos como la tuberculosis.

A su vez, la falta de  saneamiento básico, el incremento de la basura, la contaminación y el agua de mala calidad aumentan todas las enfermedades infecciosas o no infecciosas, señalaron los investigadores durante el congreso en Brasil.

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