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Los médicos y enfermeras del Hospital Universitario tienen algo en común: todos pasaron por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Guayaquil, aunque unos antes que otros.

imagenHace 14 años, el doctor Pablo Alomoto estudió Medicina en la Estatal. Ahora está a cargo del consultorio de Pediatría. “En mi tiempo solo se hablaba del hospital como un proyecto. Hoy aquí se forman médicos”.

La idea de construir un hospital de este tipo surgió en 1967. Pero solo hasta 1999 se empezó a construir en un terreno junto al kilómetro 23 de la vía Perimetral.

Al lado del escritorio del doctor Alomoto, de pie, el joven médico Jairo Gallegos sigue cada uno de sus movimientos, desde cómo analiza a un paciente hasta cómo redacta la receta.

Gallegos, de 25 años, cursa el séptimo año de Medicina y está en su internado. “Aquí pasamos de los libros a la práctica, porque nos acercamos a los pacientes”.

Para quienes trabajan en el Universitario, la esencia del lugar es la docencia. Muchos comenzaron como Gallegos, recibiendo clases. Es el caso de Xavier Cevallos, quien estudió Enfermería en la U. de Guayaquil y ahora labora en el área de control de niños. O Iván Galarza, licenciado en tecnología médica, que maneja un tomógrafo multicortes capaz de detectar mínimas anomalías en las arterias que irrigan el cerebro.

Para el rector Carlos Cedeño, ese modelo de enseñanza debe seguir. Por ello, ante la propuesta del presidente Rafael Correa de traspasar el hospital al sistema público, las autoridades universitarias tienen una posición firme: seguir administrando el lugar.

“El plan es hacer una alianza estratégica, que la universidad tenga el manejo integral del hospital y que el Gobierno compense los valores que dejará de percibir por la gratuidad”. Este centro se maneja con un presupuesto de USD 11 millones. USD 8 millones se financian con autogestión y el resto proviene de la recaudación del impuesto del 2 x 1 000 a los capitales que circulan en Guayaquil.

En promedio anual, la Estatal recibe USD 6 millones por este impuesto, dinero que invierten en construcciones y mantenimiento no solo del hospital, sino de otros consultorios y servicios médicos que da la universidad.

El hospital tiene 120 camas, atiende de 600 a 800 consultas al día, registra unas 800 hospitalizaciones al mes, tiene 24 consultorios, cinco quirófanos, cuenta con 153 médicos, entre especialistas y residentes, y 58 internos.

Se ubica en una zona popular, en el noroeste de Guayaquil. Está rodeado por asentamientos urbanomarginales como Flor de Bastión, Balerio Estacio, Bastión, Monte Sinaí y Nueva Prosperina.

En el sector viven 700 000 personas, de ahí el interés del Gobierno en asumir su administración. La ministra de Salud, Carina Vance, explica que por ahora analizan la figura de traspaso, que sería la “compraventa”.

Con esto esperan aliviar, en parte, la saturación de los servicios públicos en Guayaquil. La ciudad apenas tiene dos hospitales de especialidades del Ministerio de Salud: el Abel Gilbert P. (254 camas) y el pediátrico Francisco de Ycaza Bustamante (356 camas).

Vance asegura que si el Gobierno asume el control del Universitario lo pondrá a operar en su “capacidad máxima”. Es decir, ampliarán a 400 el número de camas y facilitarán la terminación de los tres edificios cuya construcción quedó paralizada hace años.

Por ahora, todo el trabajo del Hospital Universitario se concentra en el bloque destinado inicialmente a gineco-obstetricia. Para finalizar las obras, la universidad calcula que el Gobierno debería invertir unos USD 14 millones.

El traspaso al Estado no es tan sencillo. El rector Cedeño explica que el terreno frontal del hospital es parte de un comodato con la Municipalidad de Guayaquil, contrato que no es tan fácil de diluir, según indica.

Mientras la negociación avanza hay un tema que preocupa a los usuarios: la calidad del servicio. En la sala de espera, Ana Zúñiga aguarda su turno. El pasado miércoles llevó a su bebé para un chequeo con el pediatra Alomoto. “Pagamos USD 6 por la consulta y la atención es buena. Esperemos que siga así si se hace público”.


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