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Un sinnúmero de frascos de cristal transparente, rotulados con nombres extraños rodean una balanza antigua que todavía se conserva en la sucursal de la Botica Alemana, ubicada en la avenida 10 de Agosto y Carrión, en el norte de Quito.

El instrumento de más de 80 años, está cubierto por una peculiar urna de madera, tiene dos pequeños platos y sirve para pesar los ingredientes de las fórmulas desde 1 a 200 gramos.

La reliquia es parte del escenario que constituye el laboratorio de Jorge Puertas Bermeo, uno de los seis propietarios del negocio que heredó de su progenitor, Jorge Puertas Ledesma.

Puertas Ledesma, médico y químico farmacéutico, estuvo a cargo desde 1940 de la botica. “La invasión de los peruanos al Ecuador incentivó a mi padre a salir de Loja. Vino a Quito y compró la botica, fundada por un caballero de origen alemán en 1874”, relata Jorge.

La familia Puertas estuvo ligada a las pipetas y a los morteros desde siempre. “Mi padre falleció en el 2005”. Él tenía experiencia en el manejo de las boticas, porque mi abuelo tenía una en Loja”.

En la capital, la familia Puertas Bermeo compró la droguería ubicada en el cruce de las calles García Moreno y Bolívar, en el corazón del Centro Histórico. La primera responsabilidad de los hermanos Puertas fue aprender a mezclar los medicamentos, según las reglas de la farmacia magistral y el laboratorio. Las sustancias importadas de Alemania y Holanda se guardan en cientos de frascos de diferente tamaño.

Otra botica tradicional es la Botica Bristol, ubicada en el centro de Ambato. Aída Guerrero, química farmacéutica, explica que allí las fórmulas más solicitadas son las recetadas por dermatólogos.

Por ejemplo, cremas para combatir las manchas de la cara elaboradas con hidroquineona y ácido salicílico. “Que barre las células muertas e impurezas de la piel como una escobita”. La química es su esencia. Fundó esta botica en febrero de 1967,cuando cumplió 26 años y se graduó en la Universidad Central del Ecuador (UCE). La droguería nació como un proyecto familiar junto a su esposo el doctor lojano Angel Jadan.

El nombre Bristol proviene del almanaque pintoresco de Bristol creado desde 1832por la empresa Lanman de New Jersey para promocionar jabonería y pociones, reseña Guerrero. Además, cuenta un secreto: ella y su esposo solían robar los geranios del parque Cevallos para hacer la pomada de clorofila, muy solicitada por los médicos en aquel tiempo.

El ungüento servía para cicatrizar heridas en personas diabéticas.

El laboratorio magistral de la botica Bristol creció con los años. Fue la decimotercera farmacia creada en Ambato. Allí se experimentaba. Esta botica tiene dos medicamentos patentados: el ciloe, elaborado en base de fibra dietética natural de las cortezas de cereales, frutas y legumbres. Esto combate problemas de estómago, estreñimiento, colon irritable y desintoxica el hígado. Otro producto que es de su autoría es el Hongo sol, que combate los hongos de la piel y de las uñas . La médica reseña las creaciones de su esposo con nostalgia. La mujer de 70 años prepara aún unas tres o cuatro fórmulas diarias. Además, comercializa medicamentos de diversos laboratorios . Es experta en elaborar gotitas para el oído, gotitas nasales, gargarismos, laxantes para el estómago en base del polietilenglicol, peso molecular 4000 que no afectan al estómago y lo limpian .

Con parecida pasión y entrega Santiago Ojeda, de 26 años, despacha 200 recetas diarias que él mismo prepara.

“Los más vendidos son el cloruro de magnesio que sirve para tratar la artrosis y la osteoporosis. Y la leche virginal como tónico limpiador para la piel”, relata el lojano.El joven ingresó a la Alemana apenas terminó sus estudios secundarios. La droguería fue su universidad. Puertas le transmitió sus conocimientos.

María Alquinga, cliente de la botica, reconoce que no solo acude allí por las pomadas y los remedios, sino por otras causas. “Vengo a comprar agua de rosas y de azahares para preparar una bebida curativa, el rosero”. Asimismo, Rodrigo Pinto llega por su dolor en las rodillas. “Sufro de las articulaciones, aquí me dan un ungüento bendito”. Alquinga y Pinto salen de la droguería con un frasco en las manos y esperan sentirse mejor...


Tome en cuenta

Si toma más  de un medicamento, consulte con su farmacéutico cuáles puede tomar al mismo tiempo o cuáles debe tomar por separado.
Incorpore  los medicamentos a su rutina diaria. Tómelos  a la misma hora en la que realiza otra actividad cada día. Así no olvidará consumirlos.

Use herramientas  para organizarse: pegue una nota, programe un reloj o un temporizador, use un organizador de píldoras o cree una tabla de control, para no olvidarse de tomar los medicamentos.

Converse con  su  médico sobre los efectos secundarios o sobre qué hacer si olvida tomar una dosis. Si bien muchos medicamentos se toleran muy bien, podría experimentar efectos secundarios leves mientras  se acostumbra al nuevo compuesto farmacológico.

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