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Suena la cumbia y Vicente Tituaña busca pareja. Él usa un pantalón de vestir gris, una camisa verde y zapatos deportivos blancos.

Camina a lo largo del salón, donde grandes espejos reflejan los movimientos de los asistentes. Al llegar a la puerta invita, extendiéndole la mano, a una visitante. Por unos minutos, ella será su nueva acompañante de baile.

Vicente, de 71 años, desarrolla esta actividad cada viernes. Es su rutina desde hace cinco años. Desde ese tiempo asiste al Centro Gerontológico Dr. Arsenio De la Torre Marcillo, en el Norte de Guayaquil.

Las pistas musicales son cortas, y entre una y otra Vicente aprovecha para demostrar otra de sus habilidades: el canto. 'Perfidia' es una de sus preferidas. Eleva su voz al mencionar una de las estrofas: "…mujer, si puedes tú con Dios hablar…", en el estribillo su canto es reforzado por sus compañeros que corean "y al mar, espejo de mi corazón...".

Vicente asistió al centro por primera vez en junio del 2008 y nunca ha faltado, ni siquiera cuando ha sufrido dificultades físicas. "Yo he venido hasta con hemorragia por curaciones en los dientes".

Recuerda que muchas veces ha participado en presentaciones de baile. Y enseguida comienza a contar los zapatos que ha usado: tiene cancanes negros, blancos, plateados y unas alpargatas para sus presentaciones. Él pertenece al grupo de coreografía del centro.

Luego de unos minutos es el turno de un bolero. Sonia H., voluntaria, pone la pista. Con un ritmo muy pausado una pareja de esposos baila, en una pista vacía. En el Centro hay pocos hombres.

A pesar de ello, en otros ritmos las asistentes no se complican. En una ranchera las mujeres bailan haciendo ganchos con sus brazos.

En Ecuador, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2010, ese año se registraron 940 905 adultos mayores. De los cuales, el 53% son mujeres y el 47% hombres. En Guayas, Pichincha, Manabí y Azuay se localiza el 55,4% del total de esta población.

Sonia H. dice que la baileterapia, en este grupo ayuda en tres dimensiones. La primera se refiere a la parte cognitiva porque los adultos mayores ejercitan la memoria al escuchar canciones del antaño. La otra es la parte física, ya que se ejercita el cuerpo; y, por último, la social, por la interacción entre ellos.

Según la Encuesta de Salud, Bienestar y Envejecimiento en el Ecuador del INEC, "las enfermedades detectadas con mayor frecuencia en las personas de 60 años y más son: la osteoporosis, problemas de corazón y diabetes".

Teresa Rabasco es otra participante. Tiene 70 años y desde hace dos asiste al centro. Cuando enviudó, hace tres años, tuvo un cuadro depresivo, pero desde que comenzó a ir se dio cuenta de que, incluso, sus dolencias físicas desaparecieron. Bailar le ha permitido, como dice, que su carácter mejore.

Carmen Sucre, geriatra, explica que es importante mantener la autonomía en el adulto mayor, por ello -dice- es necesaria la estimulación de áreas cerebrales como la cognitiva, que se refiere a la memoria y la atención. Así como los lóbulos laterales y frontales, relacionados con el lenguaje y el movimiento. Una forma de estimularlos es mediante la baileterapia. "Al bailar se mueve el cuerpo. Si le gusta, lo disfruta. Al tener el gozo estimula al cerebro. El sentirse feliz mejora el autoestima".

Sucre dice que cuando el cerebro es ejercitado produce neuroplasticidad: las redes de neuronas que estaban por deteriorarse y las activas aumentan su capacidad de mantener información.

El centro cuenta con 700 adultos mayores y desde hace tres años se implementó la baileterapia. Utilizan cumbia, bolero, pasillo, rancheras. A esta actividad se dedican tres horas, todos los viernes y asisten 70 adultos mayores.

La música, el baile y el canto le han ayudado a Vicente, viudo desde hace 14 años, a conservar sus energías y su alegría.

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