La bacteria E. coli es común en el país
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Para hablar de la bacteria Escherichia coli (E. coli) lo primero que hay que saber es que hay más de 200 cepas. La mayoría son inofensivas y su reservorio principal es el organismo humano, aunque también se encuentran en las vacas y ovejas o en las verduras y hortalizas crudas.
El problema epidemiológico, como el que tiene Europa, se produce cuando las bacterias salen de su medio natural. Aunque todavía no se aclara cómo llegó al consumo humano la E. coli O104-H4 , que ha afectado a 3 000 personas y ha matado a más de 50 en Alemania y Suecia, tuvo un antecedente.
En EE.UU. hubo un brote epidemiológico con la E. coli O157-H7, que afectó a 2 300 personas y mató a 7 en el 2000. La epidemia se regó porque el agua de consumo se contaminó con agua de vertiente que contenía excrementos de ganado.
El síntoma más visible del contagio es la diarrea con sangre, pero también se producen daño renal, anemia hemolítica y reducción de las plaquetas. Esto es lo que se conoce como síndrome urémico hemolítico, que resulta mortal en un 5% de casos. La toxina llamada Shiga, que despide la bacteria, es la responsable del deterioro del organismo.
En Ecuador existe un tipo de E. coli que está en la flora intestinal y ayuda a la digestión. El problema es cuando sale, a través de la deposición. “La E. coli que conocemos produce infecciones en las vías urinarias, sobre todo, en mujeres. Una mala higiene desplaza la bacteria desde el orificio anal al vaginal”, explica Ximena Villalba, jefa de microbiología del Hospital Baca Ortiz de Quito. Esta casa de salud registró 361 casos de infección en las vías urinarias, en el 2010. “Casi el 90% de estos casos fueron causados por la Escherichia coli”, asegura Villalba.
Las diarreas que sufren los niños en Ecuador se producen más por la bacteria Shigella. Sin embargo, hay evidencia de la existencia de la E. coli O157-H7, la misma que se vio en Estados Unidos.
La prueba son los pacientes que han padecido síndrome urémico hemolítico. La pediatra del servicio clínico del Baca Ortiz, Mariel Acosta, asegura que ha visto por lo menos tres pacientes con este síndrome en los dos últimos años y explica que este síndrome se desarrolla en un 99% por la O157-H7.
Pero en el Baca Ortiz no hay estadísticas que demuestren la existencia de esta cepa dañina. “Nosotros solo declaramos el número de diarreas. No hacemos cultivos para ver de qué bacteria se trata”, cuenta la pediatra que ha estado en Francia y ha visto que los pacientes con diarrea son aislados hasta dar con el origen de la infección.
La doctora Guadalupe Guerrero, del Área de Epidemiología del Ministerio de Salud, afirma que en Ecuador no ha habido un brote de E. coli . “Tenemos un sistema de vigilancia, hay una conexión entre los laboratorios y siempre monitoreamos”, dice.
Los pacientes que han padecido síndrome urémico hemolítico se han recuperado en gran parte por sus defensas. “Puede ser que tengamos mejores defensas porque convivimos con la E. coli más que en el primer mundo. Estamos más acostumbrados a las diarreas. Es más, se tratan en casa”, dice la pediatra.


