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La reforma del bachillerato aún preocupa a docentes y alumnos de Azuay. Un temor es que el nuevo Bachillerato General Unificado (BGU) no guarde relación, entre el colegio y la universidad y pueda afectar a los postulantes al pregrado.

Para la mayoría de autoridades de los planteles consultados es prematuro evaluar el actual sistema, que lleva seis meses en la Sierra y empezó este mes en los planteles privados de la Costa.

Y coinciden en estos problemas: baja carga horaria en materias de especialidad, desmotivación estudiantil y el desinterés de los padres de los familia.

Las autoridades aplican las reformas previstas en la malla curricular, cargas horarias, contenidos, técnicas de aprendizaje, etc. Según el vicerrector del colegio La Salle de Cuenca, Abdilón Arciniegas, hasta el año lectivo anterior tenían ocho horas semanales de clases de Física, Química y Matemáticas, que eran la base de las especialidades que tenían: Físico Matemático y Químico Biólogo.

El nuevo sistema fija cuatro horas y elimina especialidades. En los dos primeros años, los alumnos tienen conocimientos de todas las especializaciones en un grupo común de materias. En el tercero optan por un bachillerato técnico o en ciencias.

Para Saúl Rubio, vicerrector del colegio Herlinda Toral (Cuenca), dos meses después del inicio del año escolar empezaron a funcionar sin problemas. Al inicio, dice, el Ministerio de Educación hizo cambios en la malla curricular y elaboraron hasta cuatro distributivos de trabajo y horarios.

Para el director de Educación de Azuay, Alejandro Quilambaqui, el BGU brinda un conocimiento general y le permitirá al bachiller elegir mejor la carrera universitaria. Otra ventaja, dice, es que los alumnos que se cambian de colegio no tendrán que revalidar materias porque todos tienen las mimas asignaturas.

Pero a Rubio le inquieta la disminución de la carga horaria en las materias de especialidad para dar paso a otras. “No se puede profundizar los contenidos”. En este plantel se educan 1 200 estudiantes. Antes había las especialidades de Contabilidad y Administración y Comercio Exterior.

Kevin Álvarez, de 16 años, de La Salle, percibe más los cambios. Repite el primero de bachillerato. “Ahora los contenidos son más superficiales”. Le preocupa que no alcance una buena formación para ingresar a la universidad.

En las clases del profesor Marco Narváez se busca resolver problemas de química junto con los alumnos. A partir de los conocimientos adquiridos la idea es que todos participen y sea ameno.

Para Narváez, este cambio ha sido importante porque salieron de las clases tradicionales en las cuales el maestro dictaba su clase y el alumno escuchaba. Pero tiene sus reparos: el nuevo sistema de admisión en las universidades está midiendo los conocimientos adquiridos y no las destrezas.

Con ese panorama, Narváez cree que los alumnos que ingresaron al BGU tendrán más dificultades que los anteriores para seguir sus estudios de pregrado. “Con el modelo anterior hemos visto que pocos estudiantes a nivel nacional alcanzaron buenas notas y la mayoría no aprobó”.

Él cree que el Ministerio de Educación debe analizar este punto para cambiar el sistema de ingreso. Según estudios de ese plantel, el 95% de sus 180 bachilleres aprobaba el ingreso en las carreras de medicina, ingenierías, arquitectura… Para confirmar esta tendencia y analizar el BGU en mayo harán otro análisis.

Otra queja de los docentes es el desinterés de los alumnos por las clases de recuperación y de los padres de familia en visitar a los maestros. Narváez también es profesor de un colegio fiscal y según él, la situación es similar. Pone como ejemplo, que de 15 alumnos por aula que necesitan recibir clases de recuperación solo tres lo hacen.

Según Rubio, eso ocurre porque las clases se dictan pasadas las 13:00 y los estudiantes dicen estar cansados y con hambre.

En colegios como La Salle se exhiben los horarios para las clases de recuperación y para atender a los padres. Pero en los colegios Herlinda Toral y Miguel Merchán no. En este último los profesores se quedan hasta las 13:40 (antes del ingreso de docentes y alumnos de la segunda jornada).

Jenny Jara es profesora de historia del Miguel Merchán. Ella prepara sus clases según los temas fijados en la malla curricular de la página web del Ministerio. Pero cuestionó la falta de materiales y libros y que se priorice la historia de otros países a la de Ecuador.

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