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Entrevista del día. Carlos Durán. Especialista en fármacos y salud pública.

El IESS ya hizo subastas para adquirir medicamentos, ¿cómo se desarrollaron?

Hubo dos anteriores, cada una de más o menos USD 250 millones y ambos casos han sido relativamente exitosos, al menos en comparación con lo que pasó en el Ministerio de Salud.

¿Qué pasó en el Ministerio de Salud Pública?

Cuando aparece la Ley de Contratación Pública, empieza una nueva lógica en el país. Todo se hace a través del portal. Los medicamentos tienen que ser comprados con subasta inversa electrónica. El Ministerio empezó a hacer subastas pequeñas para determinadas áreas de salud. En los dos últimos años hubo muchos concursos desiertos, que nadie ofertó. La subasta inversa es una buena herramienta cuando se compra gran cantidad de medicamentos y se consiguen mejores precios. Pero no se pueden hacer subastas de montos entre USD 4 000 a 5 000. A los proveedores no les interesa.

¿Entonces las subastas inversas que se han hecho no han sido beneficiosas?

El sistema de subasta inversa, a excepción de las dos que hizo el IESS, solo sirvió como instrumento para desfavorecer el acceso a medicamentos en la población. Ningún proceso ha sido 100% exitoso desde el punto de vista que el suministro le llegue a la gente. El IESS ha conseguido buenos precios con sus subastas, pero eso no significa que la gente tenga medicamentos. Un ejemplo clarísimo del IESS, la subasta no se ha traducido en que las unidades del Seguro Social Campesino tengan medicamentos.

¿Cómo se fijan los costos referenciales para arrancar la subasta inversa?

No está reglamentado y nadie lo sabe. Yo trabajé un tiempo en la Dirección Provincial de Salud de Pichincha y estuve a la cabeza de una compra corporativa de medicamentos que hicimos para algunas áreas y no hay nada que explique cómo poner el costo referencial. Lo que hicimos fue tomar los precios referenciales del IESS de su primera subasta, pero no se sabe cómo sacó el IESS esos precios. Algunas personas hablaban de una consultoría externa.

¿Posiblemente la consultora Gens Sapiens, que se ocupó de la emergencia, también trabaje en esto?

No creo, esto tiene que ser institucional. Una cosa es la fijación de precios que hace el Estado para el medicamento de la farmacia y otra cosa es la compra para el sector publico, porque esos medicamentos van a ser gratuitos. Al Estado le interesa la gratuidad de los medicamentos y cuánto estoy gastando en la gratuidad.

La inversión de USD 1 100 millones parece asegurar la medicina para todo el sistema de salud público

El asunto de los medicamentos no se resume a cuánto dinero invierto, no es igual poner millones de dolares a tener medicamentos. En el tema de medicamentos hay muchas aristas. Entre ellas está que desde que arranca la subasta inversa hasta que la población tiene acceso a los medicamentos hay mucho trecho.

¿Qué riesgos puede haber?

A veces no hay bodegas preparadas para recibir tal cantidad de medicamentos, medicamentos que se caducan... la visión no puede ser tan simplificada a que mientras más dinero invierto, la población va a estar abastecida. Posiblemente también haya incumplimiento de proveedores por la cantidad, además falta en el Ministerio de Salud unidades capacitadas para gestionar la compra de medicamento. Tendremos que ver qué pasa.

¿Hasta ahora los mayores gastos del Ministerio de Salud han sido en reforzar la parte hospitalaria y esta gran compra de medicamentos, cómo ve usted la parte de promoción y prevención de la salud?

Son dos cosas diferentes, no podemos comparar. No se cuánto dinero está destinando a promoción de la salud. Yo planteo que uno no puede quitar dinero de medicamentos para dar a promoción de salud, eso tiene su propio rubro. Con esto no digo que tenemos que tener una sociedad medicalizada, pero sí digo que los medicamentos son parte esencial de la atención de la salud y si el Estado ha ofrecido gratuidad, tiene que cubrir esa brecha en este momento.

¿Y el tema de la calidad de lo que compramos?

Lo que pasa en las subastas inversas, es que uno pone términos de referencia para valorar la calidad administrativa, otra cosa es la calidad del medicamento como sustancia química. En el país hemos tenido varios problemas con esto. El Ministerio de Salud está en días de lanzar su programa de farmacovigilancia, pero todavía con muchas dudas.

¿Cuáles son las dudas?

No hay nada claro de cómo va a funcionar. Lo ideal sería el control posregistro sanitario. Ahí está la clave. La autoridad debería ir a cualquier farmacia, coger un lote de medicamento y analizarlo en el Izquieta Pérez. También el médico que receta el medicamento cuando sospeche de que no está funcionando, debe notificar.

¿Qué piensas de la inclusión de Cuba en el proceso de compra?

En temas de calidad junto con Brasil, Argentina y Chile tiene altos estándares de calidad, pero de momento no se sabe nada más. Esto sería una compra directa, ya se sale del concepto de subasta inversa, que se ha utilizado hasta ahora.

¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?

Su experiencia. Es parte de Acción Internacional para la Salud (HAI, por sus siglas en inglés) . Edita el Vademécum Farmacéutico del Ecuador.

Su punto de vista. El sistema de subasta inversa solo ha servido como instrumento para desfavorecer el acceso a medicamentos de la gente.

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