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La noticia es una de las más impactantes de la Medicina de la última década: un grupo de científicos españoles anunció ayer en Madrid el diseño de la primera vacuna contra el Alzheimer con esperanza de éxito.

Esta vacuna, según reportó la agencia EFE, será probada en humanos luego de haber tenido éxito en ratones transgénicos. La meta es prevenir la enfermedad o revertir sus manifestaciones cuando ya se ha desarrollado.

El doctor español Ramón Cacabelos, director del proyecto, presentó la vacuna EB-101 y la documentación científica por la que ya obtuvo la patente para su fabricación en Estados Unidos, donde el grupo de científicos está gestionando con varias multinacionales el inicio de los estudios clínicos en seres humanos.

Los investigadores están preparados para comenzar en tres o cuatro meses estos ensayos clínicos, que podrían durar de seis a ocho años, pero todo dependerá de los requerimientos que les haga la administración de los medicamentos en Estados Unidos, la FDA.

De momento, con los ensayos preclínicos que se realizaron en ratones, los investigadores consideran que con esta estrategia se podría duplicar la esperanza de vida de los pacientes con Alzheimer (actualmente pueden vivir de tres a ocho años).

Para Marcos Serrano, neurólogo del Hospital Carlos Andrade Marín, la búsqueda de la vacuna para prevenir la llamada enfermedad del olvido no es nueva. De hecho, hace años se está investigando en todo el mundo la posibilidad de frenar el número de pacientes con este mal. Lo novedoso está en que se ha patentado la posible cura. Seguramente “los científicos españoles se adelantaron en el proceso de patente”, dice Serrano.

Los médicos tienen puesta su esperanza en esta vacuna y en otras que se están investigando en otras partes del mundo, como Estados Unidos, Israel, Japón y China, aunque los especialistas españoles consideran que la suya ofrecerá mayor eficacia y seguridad por ser la única con un proceso innovador diferente del resto.

Así lo evidenciaron, según Cacabelos, los ensayos en ratones portadores de las principales mutaciones genéticas que causan la enfermedad en seres humanos. En el modelo preventivo de la vacuna, según el reporte de EFE, se vio que los animales inmunizados no desarrollaban la enfermedad a lo largo de su vida, ni sufrían trastornos inmunológicos, una activación del sistema microbiliar o reacciones basculares hemorrágicas en el cerebro.

En el modelo terapéutico y en los animales que manifestaban signos de degeneración cerebral se evidenció que se detenía el proceso degenerativo y se reducían de forma “espectacular” los rasgos patogénicos que suelen caracterizar al cerebro del enfermo de este mal (depósitos de beta-amiloide, ovillos neurogibrilares y reacciones neuroinflamatorias mediadas por las células gliales).

El neurólogo ecuatoriano comenta que las fases de experimentación de ratones de laboratorio nunca darán una respuesta científica 100% efectiva, pues estos animales no tienen las mismas características genéticas que los humanos, por más que hayan sido alterados genéticamente.

Serrano aclara que la vacuna que, en este caso, modificaría la expresión anormal de la enfermedad nunca ayudará a las personas con Alzheimer avanzado. Además, considera que si se aplica a humanos, deberá considerarse el número de enfermos, pues los resultados siempre variarán, dependiendo de la escala de uso.

El neurólogo explica que los efectos colaterales que puedan producirse en un grupo reducido de personas no serán los mismos que en aplicaciones masivas.

Los investigadores españoles destacan la importancia de la prevención porque esta enfermedad suele hacerse patente a partir de los 60 ó 65 años, y es progresiva.

Datos de la enfermedad

Se estima  que hay unos 36 millones de enfermos del mal de Alzheimer en el mundo, y la previsión es que en el 2030 se llegará a 66 millones y, en el 2050, a 115.

Este mal  afecta al cerebro desde que este deja de madurar, a los 30 ó 35 años. Por eso el tratamiento propuesto será para personas de 30 ó 40 años.

La administración  de la posible vacuna sería más eficiente en edades tempranas para evitar la degeneración natural del individuo.

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