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Al ritmo de una melodía andina instrumental, Luz Torres, de 73 años, da pasos cortos frente al público con una canasta de flores plásticas. Viste una falda larga azul que contrasta con su blusa verde, una peluca de trenzas grises y un sombrero crema. Tras esta música lenta sigue una versión instrumental de la Chola cuencana.

El jueves pasado, a las 19:15, se inauguró el III Festival de Adultos Mayores Bailan en Pareja, en la Plaza Grande (Centro Histórico). Luz Torres es parte del grupo Niuca Pakari, Pichincha, que está conformado por 15 mujeres y un hombre. Todos de la tercera edad.

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Festival de baile de la tercera edad

Faldas verdes, rojas, amarillas, naranjas y azules contrastan con los llamativos colores de sus blusas bordadas con flores. Seis de ellas sostienen una canasta de flores, las alzan y las bajan. Las otras seis, con sus dos manos en la cintura, menean sus caderas.

Todos los miembros son de Quito pero les gusta interpretar bailes típicos de diferentes provincias de la Sierra ecuatoriana.

Hace 18 años Luz integra al grupo, los lunes, miércoles y viernes dedica una hora a esta actividad. “Me encanta ir porque en casa ya no tengo nada que hacer, mis siete hijos ya no están y ahí me aburro”.

Mientras las otras 14 mujeres forman círculos, se separan y se unen en el centro alzando las canastas, el público las acompaña con aplausos. Al son de la melodía abandonan el espacio ambientado como escenario y la gente las despide con gritos y más aplausos. El ambiente festivo que se contagió con la Chola cuencana termina y ahora suena una tonada. Rosa Yandún, de 72 años, y su esposo, Luis Cruz, de 74 años, caminan hacia el escenario. Ella, de blusa de seda manga larga, elegante falda caqui y sombrero negro, finge coquetearle a él, que viste un chaleco, corbatín, sombrero y pantalón negro. Luego de una breve actuación en la que él la corteja y ella simula indiferencia, se inicia la melodía Caña verde.

La pareja baila cogida de las manos, da vueltas, se aleja y se vuelve a acercar. Ella no deja de sonreír y él le responde con el mismo gesto. “Nos preparamos durante dos meses para este baile”, cuenta Luis al terminar la intervención. Al comienzo sí les daba vergüenza bailar frente a desconocidos, ahora han ganado confianza. “Somos más cancheros”.

Estos esposos llevan tres años y medio asistiendo a las clases del programa Adultos Mayores Bailan en Pareja (Ambep) y se han presentado 10 veces, en distintas partes del país y una en Lima.

Asisten a las clases, en las que alternan gimnasia, baile y coreografías, tres veces por semana. Antes solo bailaban en bautizos, primeras comuniones y graduaciones, ahora, todo el tiempo.

Los siguientes números son interpretados por los ocho miembros del grupo Ambep, las seis mujeres del Grupo de Enfermeras de Pichincha, una pareja de hermanas de Amaguaña y como invitados especiales estuvieron ocho jóvenes de la Administración Zonal Quitumbe.

Luz confiesa que su doctor la felicitó por bailar, porque eso la mantiene sana. A ella el baile la entretiene, le da vida. “Me hace feliz aprender coreografías”.

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