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‘La buena salud añade vida a los años” es el lema que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS) este año. La campaña, lanzada a propósito del Día de la Salud, pretende llamar la atención sobre los malos hábitos de vida y el envejecimiento.

Con ejemplos de personas mayores saludables, que saltan en bungee-jumping o innovan en sus trabajos, quieren revertir la tendencia actual y hacer que los menos viejos desarrollen hábitos saludables de vida.

En el caso particular del Ecuador, la expectativa de vida en los últimos 25 años pasó de 67 a 75 años, la población de adultos mayores llega a 1,2 millones y sus problemas de salud son la osteoporosis (19%), diabetes (13%), problemas del corazón (13%) y enfermedades pulmonares (8%).

Lo preocupante es que estas patologías, a excepción de la osteoporosis, no son exclusivas de ese 8% de la población que tiene más de 60 años. El 24% de las 61 000 muertes que se registraron en el 2010 en el país se produjo por hipertensión, diabetes o enfermedades cerebrovasculares (ver cuadro de mortalidad).

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Patologías en el país

El 24% de las 61 000 muertes que se registraron en el 2010 en el país se produjo por hipertensión, diabetes o enfermedades cerebrovasculares



Los ecuatorianos desarrollan estas afecciones desde los 35 ó 40 años. El salubrista Ramiro Echeverría las atribuye al estrés y a los malos hábitos alimenticios que hay en las sociedades avanzadas.

Enfermedades como diarreas o infecciones gastrointestinales ya no son causa de muerte, por estas patologías hoy se acude a una casa de salud y se recibe tratamiento (ver cuadro de morbilidad).

Especialistas consideran que el malestar por las patologías del cuadro epidemiológico crece por la falta de unidades especializadas para tratarlas, por ejemplo, de unidades de ‘stroke’ o de rescate vascular para evitar la discapacidad de quienes sufre un evento cerebrovascular. Echeverría, aunque se alinea con la OMS en el impulso de hábitos saludables de vida, dice que el país no puede dejar de curar las enfermedades.

El problema de  la hipertensión en el  embarazo

La presión alta obligó a Lorena Moreira a adelantar el nacimiento de su hijo un par de semanas. Un día antes del Jueves Santo llegó con contracciones al Hospital Enrique Garcés de Quito y allí le dijeron que tenía preeclampsia.
 
La joven primeriza se asustó porque había escuchado que las mujeres con presión alta pueden morir desangradas durante el parto. Afortunadamente, ningún mal pronóstico se cumplió en su caso. Los médicos de este hospital, ubicado al sur de la ciudad, la transfirieron a la  Maternidad Isidro Ayora y el pequeño Jesús nació mediante una cesárea.

Esta paciente tuvo suerte de que los mecanismos de transferencia actuaran rápidamente, lo cual permitió que fuera  auxiliada en un centro especializado, donde están capacitados para atender a pacientes preeclámpsicas.

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Preeclampsia

Testimonio de Lorena Moreira, de 23 años,  quien sufrió preeclampsia en el momento de dar a luz.



El  Isidro Ayora está especializado en atender embarazos complejos. La estadística señala que en el 2011 atendió más de 2 300 casos relacionados con la presión alta. Entre estos hubo 152 casos en los que se presentó el Síndrome de Hellp  o ruptura hepática.

El jefe de la sala de Patología Obstétrica de la Maternidad, Walter Moya, explica que el único tratamiento para la presión alta es terminar el embarazo ya sea por parto normal o cesárea.
De allí, el problema de la prematuridad de muchos hijos de madres preeclámpsicas.

La causa de la presión alta no se conoce, pero en todo caso se reduce el riesgo de esta patología con los controles prenatales. Deben ser al menos cinco –aconseja Moya–  y las madres deben tener una buena alimentación, con ingesta suficiente de calcio.
 
Lorena repasa los motivos que le llevaron a rozar la muerte y concluye que no hubo nada, pero acepta que durante la gestación solo acudió tres  veces al médico del subcentro de salud de su barrio, en el  sur de Quito.

La  diabetes y el deterioro de los pacientes

Cada vez que Eufemia Arcos,  de 58 años, habla sobre su enfermedad dice que no la heredó de su familia y que su madre,  con 93 años, está más sana que ella. Hace 14 años que le diagnosticaron diabetes y le dijeron que fue por factores emocionales, por mucho sufrimiento.

Aprendió las normas básicas para sobrevivir a la enfermedad como que las gaseosas son “veneno” y ha podido seguir su vida y su trabajo como empleada doméstica estos años.  Pero la patología no solo genera el problema de exceso de azúcar en la sangre.

Germán Cisneros, jefe de emergencias del Hospital Enrique Garcés, explica que los diabéticos generan problemas irreversibles como la ceguera, daño al riñón o al corazón y el aparecimiento del pie diabético.

Esta última afección se presenta porque los pacientes pierden sensibilidad en el pie y no se dan cuenta cuando se hacen daño, a esto se une la dificultad para cicatrizar que tienen.

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Paciente de diabetes

Eufemia Arcos es paciente de diabetes desde hace 14 años



Eufemia sufre de pie diabético y ya ha perdido cuatro dedos del pie izquierdo en  tres meses.  El 21 de diciembre tuvo un accidente casero, abrió la refrigeradora y un trozo de carne congelada le cayó sobre el pie y empezó su calvario.

Estuvo en el Hospital Carlos Andrade Marín, pero no le pudieron salvar su extremidad inferior y le amputaron dos dedos, pero como la gangrena avanzaba le anunciaron más mutilaciones. Para la paciente, no hubo los especialistas adecuados y tampoco el cuidado para evitar la pérdida de sus dedos. Ahora se moviliza en una silla de ruedas y ha dejado de trabajar.

Actualmente, ella es  paciente del  Enrique Garcés, donde le están salvando el pie con  Heberprot,  medicamento inyectable cubano que regenera  piel, músculos y nervios. El país comprará este  fármaco  para beneficiar a unas 500 personas este año.

El derrame cerebral  y el riesgo de discapacidad

La primera vez que María Pillajo, de 49 años, tuvo un derrame cerebral no fue al médico, se quedó en casa y se curó tomando infusiones de hierbas medicinales. Pero en los siguientes dos años tuvo dos hemorragias más y perdió la movilidad de la mitad de su cuerpo y el habla.

Luis Toca, su hijo, cuenta su historia mientras la cuida en el Hospital Enrique Garcés. Él atribuye el estado de salud de su madre a que siempre se ha guardado todos sus problemas.
Paúl Carrasco, jefe de Emergencias del Hospital Vozandes, dice que efectivamente hay un factor emocional en estos eventos, pero también hay otros factores de riesgo como  sobrepeso, hipertensión arterial,  hipercolesterolemia y otros desórdenes metabólicos.

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Derrame cerebral

El principal problema de quienes  sufren un accidente cerebrovascular es la discapacidad que genera, que los lleva a ser dependientes.



Un 85% de accidentes cerebrovasculares ocurre porque un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro se bloquea por un coágulo de sangre o trombo.   El otro 15%  se debe a una malformación arteriovenosa o un aneurisma que produce  sangrado en el cerebro.

El principal problema de quienes  sufren un accidente cerebrovascular es la discapacidad que genera, que los lleva a ser dependientes.  Luis cuenta que trataron inútilmente de buscar rehabilitación para su madre en los hospitales públicos y que optaron por llevarla periódicamente a las camillas masajeadoras de Ceragem.

Carrasco explica que lo más importante en un accidente cerebrovascular es atender a los pacientes en las primeras tres horas posterior al ataque. Los neurorradiólogos deben bloquear los aneurismas o reconstruir  arterias dañadas inmediatamente para  evitar otro derrame. El problema es que en ningún hospital público hay unidades de ‘stroke’ o rescate vascular. Una de las claves de estas unidades es suministrar un fármaco antitrombolítico a los pacientes. El obstáculo puede ser su costo, que supera  USD 3 000.


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