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Lorena quiere ser enfermera. Por eso se especializó en Químico-Biólogo en el Colegio Jorge Icaza, donde terminó el segundo año de bachillerato.

Hace casi un mes comenzó sus prácticas en el Hospital Abel Gilbert Pontón, en el Suburbio de Guayaquil. Ahí fue asignada al cuarto piso, el área de Recuperación para pacientes operados.

Pero un accidente en uno de los ascensores de ese hospital público la mantiene ahora en una sala de Cuidados Intensivos. La joven de 16 años sufrió fracturas y contusiones tras caer por el ducto de un elevador que tuvo una falla mecánica, según explicaron las autoridades de esa casa de salud.

Hasta el sábado, la adolescente fue atendida en el mismo hospital donde ocurrió el accidente.

Sin embargo, tras el reclamo de su padre, Manuel M., quien presentó una denuncia por lesiones inintencionales en la Fiscalía del Guayas, Lorena fue transferida a la Clínica Guayaquil, un centro privado. Ahí permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos desde la noche del sábado.

En una habitación hermética, rodeada de sondas y aparatos que miden sus pulsaciones, se mantiene con un diagnóstico estable. Roberto Gilbert, director de la clínica, explicó que deberán hacer varios correctivos de la cirugía que le realizaron en el hospital público, por una doble fractura de maxilar. “Son correctivos a nivel del macizo facial. Pero está mejor, está muy estable. Por ahora la tenemos dormida artificialmente”, dijo ayer Gilbert mientras una enfermera la revisaba.

Lorena permanece inconsciente, con los ojos cerrados. Su piel trigueña está opacada por los vendajes blancos que cubren gran parte de su cabeza, brazos y piernas. En medio del ajetreo de médicos y enfermeras, en su habitación solo se oye el pitido de los aparatos que rodean su cama.

Desde la ventanilla de la puerta de ingreso, su padre observa atento cada movimiento de los médicos. Manuel M. intenta contener las lágrimas. Desde el sábado no se despega de la sala de espera de Cuidados Intensivos.

Una tía de la joven comentó que el Ministerio de Salud pagará los gastos a la clínica. No obstante, las autoridades del hospital no hablan del tema desde la rueda de prensa del viernes, luego del accidente. Explican que solo la Dirección de Salud del Guayas puede pronunciarse. Pero el director Carlos Paz no da detalles. Solo dice que las investigaciones siguen.

La Fiscalía también se sumará a las averiguaciones. Después de la denuncia contra el Hospital Abel Gilbert, el caso pasó a la Fiscalía Octava de Soluciones Rápidas.

El fiscal a cargo es César Ponce, pero hasta la tarde de ayer la queja no llegaba desde la Policía Judicial, donde fue receptada. En cuanto llegue asignará a un agente para el peritaje y se decidirá si abre o no indagación previa.

Mientras esperan un nuevo reporte médico, la tía y el padre de Lorena cuentan que es una buena alumna. Por ahora la familia prefiere no hablar del accidente, solo aguardan a que mejore.

“No queremos dar comentarios. Al menos hasta que ella abra sus ojitos y que, con su mirada, me diga que está un poquito mejor”, concluye Manuel.

El diagnóstico médico

Por la fuerte   caída,  Lorena sufrió     un  traumatismo   cráneo- encefálico, fractura   bilateral del hueso temporal (a un costado del cráneo),     doble  fractura de maxilar y fractura  dorsal.

El Ministerio de  Salud ha dado   poca información.    El sábado, en un corto      boletín  de prensa,  la   entidad lamentó   el accidente.  
Brevemente  indica   que “el  estado de salud de la  menor   es estable y que  está   fuera de peligro”.  Están   investigando el caso.

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