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El Teodoro Maldonado Carbo es el hospital satélite del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en Guayaquil. En sus pasillos, que conservan una estructura de casi 40 años, es común encontrar manabitas, riosenses, orenses, esmeraldeños, lojanos, cuencanos, etc.

En el año 2010 se registraron 1 140 441 atenciones en las 33 especialidades de Consulta Externa, pero uno de los servicios más críticos es Emergencia. Las camillas ingresan a cada minuto y son arrastradas por personas desesperadas en busca de un médico que atienda a sus familiares.

En el ambiente, un olor a sangre perturba a Patricia Mejía. Llegó la noche del 23 de agosto, desde El Empalme (Guayas) y pasó toda la madrugada recostada en un asiento junto a las salas de observación. Su nieto Darwin Toala sufrió un ataque epiléptico y se cayó sobre una olla con agua caliente. Se quemó las piernas y un vidrio se incrustó en su espalda.

“Por gusto está ese mensaje de ‘Avanza el IESS’, porque el cambio solo se queda en las paredes pintadas”, dijo Mejía. Esa madrugada gastó USD 50 en remedios.

El crujido de una puerta metálica se oye a cada momento. Algunos llegan gritando por intensos dolores, otros esperan en camillas con moretones y cortes por accidentes de tránsito. También llegan abaleados y jubilados que aguardan en sillas de ruedas.

A diario el área atiende unas 750 urgencias. En un angosto consultorio, el pasado 26 de agosto, cinco afiliados aguardaban en camillas y otros 12 sentados alrededor. Los médicos hacían malabares para atenderlos.

En un rincón, Martha Martínez yacía inconsciente. La mujer de 43 años fue operada de un tumor cerebral y la herida se infectó. Muy cerca Jesús Busto esperaba que un especialista revisara a Vicente Almeida, su esposo. El hombre, oriundo de Los Ríos, estuvo trabajando esa mañana en el campo y sufrió un derrame cerebral.

El médico Nelson Ramírez entraba y salía del sitio. Debía chequear a los pacientes de esa sala y a los que estaban en el pasillo exterior. “Yo atiendo en cirugía menor. Hasta las 14:00, cuando termina mi guardia, veo a unos 180 pacientes y entre seis y siete pacientes van a quirófano. La demanda se ha cuadriplicado”.

Emergencia tiene cinco salas y todas lucen abarrotadas. Hay camillas desde la entrada hasta alrededor de los pilares, y casi no hay división entre ellas. Son 120 camas ocupadas de día y de noche, según César Torres, jefe del área. “Aquí solo debería haber unas 50 ó 60 camas. Pero se amplió para atender la demanda de Hospitalización, donde no hay espacio”.

Francisco Ceballos, director técnico, reconoce que las salas de Urgencias quedaron pequeñas. La necesidad ha hecho que el área de Observación crezca. “Hay una sala donde tenemos hasta 80 camas. Como no hay espacio en Hospitalización, porque no ha crecido, lo más rápido en crecimiento fue esa área”.

Esta casa de salud tiene 430 camas para Hospitalización de Cardiología, Cirugía General, Neurología, Medicina Interna, Oncología, Ginecología, etc. Todas las habitaciones están ocupadas.

El promedio de estancia hospitalaria es de seis días. “Tenemos una ocupación por cama por encima del 85%”, afirma Ceballos.

Una de las más saturadas es Neonatología. En una termocuna radiante, que se utiliza para dar calor a los recién nacidos, es común ver tres y hasta cuatro niños. Esto debido a la elevada demanda, pues solo el año pasado se registraron 3 432 nacimientos.

Como un alivio definitivo para los afiliados, las autoridades plantearon la construcción del Complejo de la Salud del Sur. Con USD 70 millones se crearán torres médicas de Cuidados Intensivos, Materno-Infantil, Oncología, Consulta Externa, entre otras.

El complejo tendrá 920 camas, 65 consultorios y 75 cubículos para emergencias. “Es una solución definitiva. Este hospital soporta la demanda de toda la Costa”, dice Ceballos. Pero ese plan tomará cuatro años. De ahí que como plan provisional, contrataron un mantenimiento integral.

También están remodelando Traumatología, con USD 4 millones; y Neumo-Oncología, con USD 3 millones. Y con USD 4 millones más se aplicarán más cambios a Emergencia, que a marzo reportó 54 171 atenciones.

Nuevas tecnologías para la salud


El equipo HiFu (aplicación de ultrasonido de alta intensidad focalizado) es una de las últimas
adquisiciones, para el cáncer de próstata localizado.

Funciona con un sistema de ondas de ultrasonido que concentran calor sobre el tumor hasta eliminarlo. Es más efectivo que la cirugía convencional e incluso que la radioterapia.

El equipo, que costó USD700 000, permite tener una visión en 3D de la próstata para ubicar el área afectada. Este tratamiento ya se aplicó a cuatro afiliados del IESS.


El procedimiento se realiza una sola vez y dura entre dos y tres horas. Hace un mes el área de Traumatología realizó un implante de cadera. Esta fue la primera operación de este tipo en el país. Se reemplazaron las articulaciones de una afiliada afectada por un tumor cancerígeno.

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